Familias de Santiago de las Vegas, en La Habana, salieron este lunes 27 de julio de 2026 con cubos y recipientes para recoger agua de una pipa en la calle 12, entre 7 y 9. La distribución ocurrió porque el servicio no llega con normalidad a sus viviendas, según una denuncia difundida por organizaciones opositoras.
Un video compartido como evidencia muestra a los residentes reunidos alrededor del camión cisterna para obtener el líquido. La escena refleja una dificultad que ya no se limita a esa comunidad, sino que afecta a numerosas zonas del país debido al deterioro de las redes, la falta de combustible y la inestabilidad eléctrica.
Familias de Santiago de las Vegas salen a buscar agua
La ausencia del suministro obliga a los vecinos a trasladar recipientes pesados y esperar por una entrega que solo ofrece una solución temporal. Cocinar, bañarse, limpiar y mantener condiciones básicas de higiene se convierten así en tareas difíciles, en especial para hogares con niños, ancianos o personas enfermas.
El Movimiento Democracia, el Movimiento Opositores por una Nueva República, ARC y Cuba Decide denunciaron el caso. Las organizaciones exigieron respeto a derechos esenciales como el acceso al agua, alimentos, medicamentos, electricidad y condiciones dignas de vida.
El problema rebasa las fronteras de Santiago de las Vegas. En mayo de 2026, cerca de tres millones de personas sufrían afectaciones diarias en el abasto de agua en Cuba, mientras el sistema operaba con una disponibilidad de combustible muy inferior a sus necesidades. La crisis alcanzaba con fuerza a ciudades como La Habana, Santiago de Cuba y Matanzas.
Los apagones agravan la crisis de agua en Cuba
La falta de electricidad afecta directamente las estaciones de bombeo y dificulta el traslado del agua hasta los hogares. Aguas de La Habana ha atribuido interrupciones del servicio a la inestabilidad energética, mientras numerosos residentes dependen de camiones cisterna para abastecerse.
Los cubanos también padecen desde hace meses apagones prolongados. La crisis energética comenzó a profundizarse desde mediados de 2024 y en julio de 2026 provocó nuevas desconexiones nacionales. En algunas regiones, los cortes han superado los tres días consecutivos.
La combinación de ambas carencias multiplica las dificultades cotidianas. Sin corriente no funcionan las bombas, resulta difícil conservar alimentos y disminuye la posibilidad de almacenar agua de forma segura. Las afectaciones también alcanzan hospitales, escuelas, centros laborales y pequeños negocios.
Organizaciones reclaman servicios y condiciones dignas
Los grupos denunciantes sostuvieron que el caso documentado forma parte de un escenario nacional de abandono y desesperación. El propio discurso oficial ha reconocido que los cortes eléctricos perjudican el bombeo y que algunas comunidades han soportado más de 30 horas sin corriente.
La escena de Santiago de las Vegas resume una crisis extendida por Cuba: familias obligadas a buscar agua en la calle mientras enfrentan apagones que dificultan aún más su supervivencia. Las organizaciones opositoras pidieron escuchar a la población y reclamaron cambios que garanticen servicios básicos de forma estable.