Estados Unidos disparó sus exportaciones de combustibles a Cuba durante el primer semestre de 2026, con ventas por unos 95,7 millones de dólares entre enero y junio, según estadísticas del US Census Bureau divulgadas por el Consejo de Comercio y Economía EE.UU.-Cuba (UCTEC).
Las operaciones crecieron tras abrirse una vía para determinados envíos destinados al sector privado cubano, mientras continúan las restricciones sobre el Gobierno y sus empresas estatales.
La cifra representa un cambio histórico en el comercio energético entre ambos países. Entre 2002 y 2025, Estados Unidos había vendido a Cuba menos de 1,3 millones de dólares en combustibles. En apenas seis meses de este año, las operaciones fueron unas 75 veces superiores a todo lo acumulado durante esos 24 años.
Exportaciones de combustible de EEUU a Cuba baten récord
El crecimiento se aceleró a partir de marzo. En enero apenas se registró una partida cercana a 87.000 dólares. Las ventas rondaron los 12 millones en abril, se acercaron a 24 millones en mayo y alcanzaron aproximadamente 47 millones en junio. Ese último mes concentró un monto similar al registrado durante los cinco meses anteriores juntos.
El diésel encabezó las compras, con unos 41,3 millones de dólares. Este carburante resulta clave para camiones, maquinaria, grupos electrógenos y transporte de mercancías. Otros aceites de petróleo sumaron 25,4 millones, mientras las importaciones de gasolina alcanzaron 19,9 millones. También llegaron queroseno, lubricantes, propano licuado y otras mezclas energéticas.
Las operaciones también aumentaron en número y diversidad. Durante 2024 hubo 30 registros comerciales de combustibles hacia Cuba y en 2025 fueron 13. Solo entre enero y junio de 2026 aparecieron 1.883, incluidos 863 en junio. Un registro no equivale necesariamente a un cargamento independiente, pero evidencia la expansión del comercio.
Sector privado cubano impulsa las compras de combustible
Buena parte de estos productos estaría llegando mediante isotanques transportados en barcos portacontenedores, que permiten mover decenas de miles de litros y descargarlos en instalaciones como el puerto del Mariel. Este método facilita compras de menor tamaño, aunque eleva los costos frente al uso de grandes buques tanqueros.
El sector privado aparece como uno de los principales destinatarios. Las normas estadounidenses permiten determinadas exportaciones de derivados petroleros vinculadas a actividades económicas independientes. Mipymes, panaderías, comercios, transportistas y otros negocios pueden utilizar el combustible para vehículos, generadores, refrigeración y actividades productivas afectadas por los apagones.
Sin embargo, estos suministros no solucionan la crisis energética nacional. El combustible destinado a negocios privados no sustituye el crudo pesado y otros productos requeridos por las principales termoeléctricas. Su impacto sobre los apagones queda limitado a establecimientos o consumidores con capacidad económica para adquirirlo.
Compras desde EEUU no resuelven la crisis energética de Cuba
Los 95,7 millones de dólares representan alrededor del 5,3% de los 1.800 millones que, según estimaciones del Gobierno cubano, puede alcanzar la factura anual de combustibles en condiciones normales. Los costos asociados a pequeños cargamentos también pueden terminar trasladándose al precio del transporte, alimentos y servicios privados.
El auge energético forma parte de un incremento general del comercio bilateral. Estados Unidos exportó mercancías por 117,6 millones de dólares a Cuba en junio, el mayor registro mensual desde 1992. Durante el primer semestre las ventas alcanzaron 525,1 millones. Aunque los alimentos mantienen un peso importante, los combustibles pasaron de ser una categoría marginal a ocupar un espacio significativo en las exportaciones estadounidenses hacia la Isla.