El alcalde de Hialeah, Bryan Calvo, ordenó este martes el cierre temporal de todas las instalaciones acuáticas municipales mientras un especialista independiente realiza una revisión de seguridad y funcionamiento.
La orden tiene efecto inmediato e incluye las piscinas de McDonald, Milander y Babcock. Según informó la ciudad, estos centros permanecerán cerrados hasta que concluya una inspección de sus condiciones, procedimientos operativos y posibles deficiencias antes de autorizar cualquier reapertura.
Hialeah ordena revisar todas las piscinas municipales
La administración de Calvo señaló que tomó la decisión “por precaución” tras los problemas detectados en Bucky Dent. El gobierno municipal aseguró que busca realizar una evaluación completa y garantizar que las instalaciones cumplan con los estándares de salud y seguridad exigidos.
El cierre amplía las medidas adoptadas después de la suspensión de las tres piscinas del Bucky Dent Water Park. El complejo había reabierto apenas cinco días antes, luego de permanecer cerrado durante siete años y pasar por una rehabilitación valorada en aproximadamente cuatro millones de dólares.
Bucky Dent operó sin permisos vigentes
Inspectores estatales determinaron que las piscinas recibían visitantes sin contar con permisos válidos de operación. Un aviso colocado en la entrada señalaba incumplimientos relacionados con el Estatuto de Florida 514 y el Código Administrativo 64E-9, además de advertir sobre posibles riesgos para usuarios.
La infracción marcada específicamente correspondía a “operación sin un permiso válido”. La suspensión afectó la piscina principal, el área de actividades y una piscina pequeña con toboganes. El resto del parque, un complejo recreativo de unas 25 acres con otras instalaciones deportivas, continuó abierto al público.
Registros estatales citados anteriormente indicaban que la última inspección había ocurrido el 15 de enero. En ese momento, el complejo aparecía cerrado y ninguna de sus tres piscinas figuraba con autorización activa para operar antes de su reapertura del 31 de julio.
Calvo atribuye el problema a un error administrativo
Calvo explicó posteriormente que la falta de permisos respondió a un descuido administrativo durante el llenado de un formulario y ofreció disculpas a los residentes. El portavoz de la alcaldía, Julio Ligorria, reconoció además problemas mecánicos, entre ellos una bomba que presentaba fallas.
La ciudad no ha explicado públicamente bajo qué autorización permitió inicialmente la entrada de bañistas. La reapertura había sido presentada por Calvo como la recuperación de un espacio recreativo esperado durante años por vecinos de Hialeah.
El episodio estuvo acompañado por una emergencia médica ocurrida un día antes del cierre sanitario. Un hombre de 80 años quedó inconsciente dentro de una piscina y tuvo que ser rescatado. Hasta ahora no existe evidencia de que ese incidente estuviera relacionado con la falta de permisos ni de que provocara la intervención del Departamento de Salud.