La mipyme cubana Jolyni recibió equipamiento valorado en unos 40.000 dólares del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para instalar un sistema de energía fotovoltaica en su planta de pastas en La Habana.
La iniciativa pretende mantener estable la producción frente a los prolongados apagones y combina recursos de cooperación internacional con fondos propios de una empresa señalada por sus estrechos vínculos con entidades estatales.
El financiamiento forma parte del proyecto “Apoyo a los nuevos actores económicos para una diversificación económica, innovativa y sostenible” (NAE). La instalación incluye 88 paneles fotovoltaicos, inversores y baterías de respaldo. Jolyni pretende ampliar posteriormente el sistema hasta unos 132 paneles con capital propio para reducir su dependencia del Sistema Eléctrico Nacional.
Jolyni mantiene estrechos vínculos con empresas estatales
La compañía asegura que puede fabricar unos 200 kilogramos de pasta por hora, equivalentes a aproximadamente 115 toneladas mensuales. Produce macarrones, fideos y espaguetis elaborados principalmente con sémola de trigo y promociona estos alimentos por su contenido de vitaminas y minerales.
Jolyni mantiene desde sus primeros años contratos de producción cooperada con entidades subordinadas al Ministerio de la Industria Alimentaria. Su presidente, Jorge Félix Peraza Noriega, explicó que la empresa aporta materias primas importadas, envases y equipamiento, mientras las compañías estatales facilitan instalaciones, capacidad industrial, transporte y almacenamiento.
En 2023 comenzó a producir dentro de instalaciones de la industria estatal y posteriormente incorporó una línea para envasar pastas cortas. También proyectó importar otra línea con capacidad cercana a las 100 toneladas mensuales y seis moldes diferentes, aprovechando infraestructura y trabajadores ya disponibles en esas fábricas.
Sus productos llegan a cadenas controladas por el Estado
El acceso comercial de Jolyni incluye algunas de las principales redes estatales de Cuba. Peraza identificó a Caracol, Cimex, TRD y Palco como importantes distribuidores de sus productos. La empresa afirma que pretende competir con alimentos importados y sustituir compras externas mediante producciones realizadas dentro del país.
El empresario también ha destacado que Jolyni opera de forma bancarizada y trata de cumplir estrictamente las políticas económicas establecidas para las mipymes. Medios oficiales la han presentado como referente entre los nuevos actores económicos y como ejemplo de integración entre negocios privados y empresas estatales.
Jolyni tuvo además acceso a créditos vinculados al sistema bancario cubano durante 2023 para adquirir materias primas. Peraza aseguró que esas posibilidades se redujeron posteriormente, obligando a la compañía a apoyarse en créditos de proveedores extranjeros y a reclamar que organismos estatales liberen fondos para ampliar sus operaciones.
Ayuda internacional frente a la crisis de los apagones
El proyecto solar busca limitar las pérdidas causadas por cortes eléctricos que paralizan las líneas de producción y pueden dañar materias primas. La crisis energética también afecta a empresas estatales, hospitales, transporte y telecomunicaciones, en medio del deterioro de las termoeléctricas, problemas de mantenimiento, escasez de combustible y presiones estadounidenses sobre los suministros energéticos.
El programa NAE dispone de alrededor de 4,5 millones de dólares para iniciativas vinculadas con alimentos, energía renovable, tecnología e industrias culturales. Mientras EFE y los medios oficiales presentan a Jolyni como ejemplo de adaptación empresarial, 14ymedio subraya que la compañía ha recibido promoción oficial, financiamiento y acceso a estructuras estatales, un contexto que abre interrogantes sobre las ventajas disponibles para determinadas mipymes dentro del modelo económico cubano.