Al menos cinco jóvenes de entre 18 y 22 años fueron atendidos en Sancti Spíritus por cuadros de intoxicación asociados al consumo de Shaka, una bebida que combina componentes estimulantes y alcohol. Uno de los casos más graves correspondió a una joven que llegó al Hospital Provincial Camilo Cienfuegos en estado de coma y necesitó ventilación mecánica durante 24 horas.
La directora en funciones del centro hospitalario, Yaneisi Valdés Gutiérrez, explicó que los demás pacientes presentaron síntomas como cefalea, vómitos, sudoración excesiva y taquicardia. Según la especialista, estas manifestaciones están relacionadas con intoxicaciones provocadas por sustancias estimulantes mezcladas con alcohol.
Uno de los casos que llamó la atención fue el de un adolescente que combinó cerveza con tres latas de Shaka. El joven llegó al hospital con una intoxicación considerada de moderada a severa, según la información divulgada por autoridades sanitarias.
Shaka gana popularidad entre adolescentes cubanos
La situación volvió a poner bajo escrutinio una bebida que ha aumentado su presencia entre adolescentes y jóvenes en Cuba. Shaka suele promocionarse como un producto energizante asociado a la idea de aumentar la energía, combatir el sueño y mejorar el rendimiento durante actividades como estudios o ejercicios físicos.
Sin embargo, especialistas han advertido que sus componentes pueden representar riesgos, especialmente para menores de edad. Expertos consultados por Juventud Rebelde señalaron que la combinación de cafeína, azúcar, estimulantes y alcohol puede generar una falsa sensación de energía y ocultar los efectos de la intoxicación etílica.
Aunque algunos de estos ingredientes pueden ser consumidos con moderación por adultos sanos, las autoridades sanitarias señalan que su uso no resulta recomendable en adolescentes, debido a que sus sistemas nervioso y cardiovascular todavía se encuentran en desarrollo.
Otro elemento de preocupación son las variantes de Shaka vinculadas a sabores de bebidas alcohólicas. Una de las presentaciones más conocidas es Shaka Mixer Energy-Vodka, que combina vodka y energizante.
De acuerdo con la información comercial disponible, una lata de 250 mililitros contiene alcohol, cafeína, azúcar, taurina y saborizantes, con una graduación alcohólica del 18 %. Por esa razón, las autoridades insisten en que estas presentaciones deben ser consideradas bebidas alcohólicas y no únicamente productos energizantes.
Síntomas de intoxicación y advertencias médicas
Valdés Gutiérrez explicó que los efectos de una intoxicación pueden comenzar con una sensación de euforia y aumento de energía, pero posteriormente pueden aparecer irritabilidad, cambios de conducta, sudoración intensa, taquicardia, aumento de la presión arterial, dolor de cabeza e incluso pérdida de memoria sobre lo ocurrido.
Uno de los episodios más llamativos ocurrió cuando un joven llegó al hospital con un fuerte estado de agitación, euforia e irritabilidad. Según medios locales, tuvo que ser sujetado a la cama y llegó a romper una puerta de la institución médica, aunque no atacó al personal sanitario.
Las advertencias sobre Shaka no son recientes. Antes de estas hospitalizaciones, autoridades sanitarias de Holguín ya habían alertado sobre el crecimiento de su consumo entre adolescentes, atraídos por su presentación, sabores y la percepción de que ofrece energía rápida.
Riesgos de combinar cafeína y alcohol
Especialistas han señalado que la cafeína no reduce los efectos del alcohol en el organismo. Por el contrario, puede generar una falsa sensación de menor embriaguez, lo que favorece un mayor consumo y aumenta riesgos como alteraciones del ritmo cardíaco, hipertensión y deshidratación.
Además, el exceso de cafeína puede provocar palpitaciones, ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, dolores de cabeza e insomnio. En estudiantes, la alteración del descanso puede afectar la concentración y el rendimiento académico.
Ante el aumento del consumo entre jóvenes cubanos, autoridades y especialistas han llamado a reforzar la orientación familiar. También han señalado la importancia de controlar el acceso de menores a este tipo de productos, ya que las restricciones para la venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años no siempre se cumplen en algunos puntos de venta.
Las recomendaciones apuntan a que las familias conozcan qué consumen sus hijos y ayuden a diferenciar entre una tendencia comercial y productos que pueden representar riesgos para la salud.