El Banco Nacional de Cuba (BNC) y el Estado cubano quedaron sin representación del bufete británico PCB Byrne en varios litigios de deuda en Londres después de que la firma decidiera retirarse por falta de pago de sus honorarios. Según informó Bloomberg, la salida del despacho deja al BNC expuesto a reclamaciones que podrían alcanzar unos 2.500 millones de euros en procesos judiciales internacionales.
PCB Byrne representaba desde hace años a Cuba y al Banco Nacional en reclamaciones relacionadas con deudas contraídas en el extranjero. El bufete decidió abandonar esos casos después de permanecer más de un año sin recibir sus pagos, una situación que refleja las dificultades financieras que atraviesan las instituciones cubanas.
La retirada del equipo legal aumenta el riesgo de que los acreedores obtengan decisiones judiciales sin una defensa efectiva por parte del banco cubano. Aunque la situación no implica una declaración legal de insolvencia, los procesos abiertos en tribunales británicos podrían avanzar con mayores consecuencias para la institución financiera estatal.
Litigios en Londres ponen bajo presión al Banco Nacional de Cuba
Uno de los principales conflictos judiciales involucra a CRF I Limited y otros acreedores que reclaman pagos pendientes. PCB Byrne había participado en la defensa cubana en reclamaciones superiores a los 70 millones de euros presentadas por esa entidad y en otros procesos relacionados con deuda externa.
La disputa entre Cuba y CRF I Limited se remonta a préstamos adquiridos durante la década de 1980 y ha recorrido varias instancias judiciales en Reino Unido, donde los tribunales han emitido decisiones favorables al fondo de inversión.
Entre los casos más relevantes aparece la demanda impulsada por ICBC Standard Bank, que reclamó inicialmente alrededor de 1.100 millones de euros al Banco Nacional de Cuba. La exposición asociada a los procesos gestionados por PCB Byrne llegó a superar los 1.400 millones, según información citada del propio despacho.
Bloomberg señaló que el BNC podría enfrentar reclamaciones por aproximadamente 2.500 millones de euros mediante sentencias en rebeldía si no responde adecuadamente ante los tribunales. Además, en diciembre un juez británico ordenó al banco pagar 50.000 libras esterlinas en costas procesales relacionadas con uno de los casos, pago que tampoco habría sido realizado.
Banco Nacional ya recibió una sentencia en rebeldía
La advertencia sobre nuevos fallos judiciales tiene un precedente reciente. En julio, el juez británico Andrew Baker dictó una sentencia en rebeldía contra el Banco Nacional de Cuba en un procedimiento promovido por CRF I Limited.
La decisión estableció daños por 18.034.078,32 libras esterlinas y otros 89.804,96 en costas. El monto total de la condena alcanzó 18.123.883,28 libras, equivalente entonces a unos 24,4 millones de dólares.
El tribunal aceptó la solicitud de sentencia en rebeldía presentada por CRF después de que el Banco Nacional no presentara alegaciones contra la evaluación de daños. No existe información pública que confirme que la salida de PCB Byrne provocó directamente ese fallo, aunque el caso evidencia las consecuencias de no responder ante procesos judiciales.
Deudas internacionales complican el acceso de Cuba a los mercados
Los problemas judiciales se suman a una larga lista de obligaciones financieras pendientes. CRF lleva años intentando cobrar préstamos otorgados al Banco Nacional de Cuba durante la década de 1980, y tribunales británicos rechazaron recursos presentados por la institución cubana en procesos relacionados con esas deudas.
Expertos citados por Bloomberg señalaron que la reincorporación de Cuba a los mercados financieros internacionales será difícil sin cambios que generen confianza entre los inversionistas y permitan resolver compromisos pendientes.
La deuda externa cubana también incluye obligaciones con otros acreedores. Según datos citados en el reporte, la deuda oficial con los países del Club de París alcanzó 4.795,5 millones de dólares en 2025, sin incluir intereses de demora.
La salida del bufete británico añade una nueva presión sobre las finanzas cubanas: mientras el país enfrenta reclamaciones internacionales, ahora también debe resolver la falta de recursos para mantener la defensa legal de sus propios intereses ante los tribunales.