El canciller cubano Bruno Rodríguez acusó a Estados Unidos, sectores del exilio cubano en Miami, organizaciones de España y actores políticos de América Latina de formar parte de una supuesta “conspiración” contra Cuba.
La denuncia fue realizada el miércoles 16 de septiembre a través de redes sociales, basada en una investigación del Observatorio de Medios de Cubadebate que, según el funcionario, demostraría la existencia de una red coordinada para difundir mensajes críticos contra el Gobierno de La Habana.
Rodríguez afirmó que estos actores conforman un “ecosistema distribuido” integrado por organizaciones, operadores, medios y plataformas que comparten contenidos y posiciones ideológicas similares. Según su interpretación, estos grupos tendrían como objetivo amplificar narrativas contra el sistema político cubano.
El Gobierno cubano atribuye las críticas a una operación coordinada
La investigación citada por el canciller estaría relacionada con el consultor argentino Fernando Cerimedo. Sin embargo, el material mencionado no presenta pruebas que demuestren que todos los actores señalados formen una estructura organizada, en lugar de expresar opiniones o publicar contenidos de manera independiente.
Rodríguez sostuvo que Cuba es presentada como un “enemigo común” por esos sectores y vinculó las críticas internacionales con una estrategia política contra la Isla. La acusación coincide con el discurso habitual del Gobierno cubano, que responsabiliza a Estados Unidos y sus aliados de buena parte de las dificultades que enfrenta el país.
La Habana mantiene desde hace décadas una posición crítica contra el embargo estadounidense y afirma que las sanciones son la principal causa de la crisis económica nacional. En los últimos meses, Washington ha aumentado la presión sobre Cuba mediante nuevas medidas contra empresas y funcionarios vinculados al Gobierno.
La investigación del Observatorio de Medios de @cubadebatecu, siguiendo las huellas de Fernando Cerimedo, revela un ecosistema distribuido que conecta MAGA, Madrid, Miami y América Latina mediante organizaciones, operadores, medios y plataformas autónomas, pero cohesionadas por fuertes afinidades ideológicas capaces de activar y amplificar narrativas semejantes a la velocidad de un clic.
La ideología no es solamente un elemento de identidad, funciona también como protocolo de reconocimiento y activación.
#Cuba funciona como nodo narrativo y supuesto enemigo común que los une desde diferentes plazas del mundo.
https://t.co/mmvZlsES0d
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) September 16, 2026
Las sanciones de EEUU y los problemas internos de Cuba
Entre las acciones recientes de Estados Unidos se encuentran nuevas restricciones contra entidades relacionadas con sectores estratégicos cubanos. No obstante, las críticas al Gobierno de la Isla también apuntan a factores internos, como el modelo económico estatal, la falta de reformas profundas y los problemas acumulados en sectores esenciales.
La economía cubana continúa bajo un fuerte control estatal, mientras las propias autoridades han reconocido la necesidad de aplicar cambios para aumentar la participación privada, atraer inversiones y mejorar áreas como la agricultura, el turismo y la distribución de combustibles.
Analistas citados en el debate público han señalado que las reformas anunciadas por el Gobierno llegan después de años de dificultades y que su alcance todavía es limitado frente a los problemas estructurales que enfrenta la economía cubana.
Un nuevo escenario político en América Latina
Las declaraciones del canciller también ocurren en un contexto de cambios políticos en América Latina. Rodríguez interpretó los movimientos regionales hacia gobiernos de tendencia conservadora como parte de una ofensiva externa contra Cuba.
Uno de los ejemplos mencionados es Colombia, donde el cambio de Gobierno modificó la relación política con La Habana. Según la información citada, sectores del nuevo liderazgo colombiano han planteado revisar los vínculos con Cuba, una postura que el Gobierno cubano calificó como alineada con Washington.
Mientras el Gobierno cubano insiste en señalar una presión internacional organizada, sus críticos sostienen que esa explicación deja fuera las decisiones tomadas dentro de la Isla y los problemas acumulados durante décadas en áreas económicas, sociales y administrativas.