El Gobierno de Costa Rica confirmó que la decisión anunciada en marzo de 2026 contra Cuba no se limitó al cierre de embajadas, sino que constituyó una ruptura formal de relaciones diplomáticas. La aclaración fue realizada por el canciller costarricense Manuel Tovar Rivera, quien explicó que la medida permanecerá vigente hasta que, según sus declaraciones, el pueblo cubano “recupere su libertad”.
La precisión del funcionario llega meses después del anuncio inicial de San José, cuando informó el cierre de su embajada en La Habana y solicitó la retirada del personal diplomático cubano acreditado en Costa Rica. En aquel momento, las autoridades no utilizaron expresamente el término ruptura diplomática.
Costa Rica redefine el alcance de su decisión contra Cuba
Durante una entrevista con el Miami Herald, Tovar Rivera explicó que el conflicto no consistió únicamente en suspender las actividades de las representaciones diplomáticas. “Hay una ruptura de relaciones diplomáticas”, afirmó al referirse a la situación actual entre ambos países.
El canciller señaló que la decisión responde a diferencias políticas con el Gobierno cubano y descartó que Costa Rica haya actuado por instrucciones de Estados Unidos u otro país. Según afirmó, se trató de una decisión soberana de la administración costarricense.
La Cancillería de Costa Rica había informado el 18 de marzo que cerraría su embajada en La Habana y pidió a Cuba retirar a sus representantes diplomáticos en San José. Al mismo tiempo, autorizó la permanencia de funcionarios consulares y administrativos para atender asuntos relacionados con ciudadanos cubanos residentes en territorio costarricense.
La representación diplomática costarricense dejó oficialmente de operar el 1 de mayo de 2026. Los servicios consulares para ciudadanos costarricenses vinculados con Cuba fueron trasladados principalmente a Panamá.
La relación consular continúa pese a la ruptura diplomática
Aunque ambos países rompieron sus relaciones diplomáticas, algunos servicios consulares pueden mantenerse. La Convención de Viena sobre Relaciones Consulares establece que la ruptura de vínculos diplomáticos no implica automáticamente el fin de las relaciones consulares.
El Gobierno cubano había interpretado inicialmente la medida costarricense como una reducción de las relaciones bilaterales al ámbito consular. Además, acusó a San José de actuar bajo influencia de Washington.
Tovar Rivera rechazó esa versión y aseguró que Costa Rica no recibió presiones externas. Sus declaraciones ocurrieron después de una reunión en Washington con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, en la que abordaron temas como seguridad regional, migración, crimen organizado y asuntos económicos.
Un nuevo episodio en una historia diplomática marcada por cambios
La decisión actual revive un antecedente histórico entre ambas naciones. Costa Rica rompió relaciones diplomáticas con Cuba el 10 de septiembre de 1961, durante el Gobierno de Mario Echandi, y restableció los vínculos en 2009 bajo la presidencia de Óscar Arias.
El canciller costarricense consideró ahora que aquel restablecimiento fue un error de política exterior. La actual presidenta Laura Fernández, quien asumió el cargo en mayo de 2026, mantiene la línea iniciada por su antecesor Rodrigo Chaves.
Costa Rica también participa junto a Estados Unidos y otros gobiernos regionales en iniciativas de seguridad que excluyen a Cuba. Según Tovar Rivera, la situación cubana continuará siendo un tema de discusión en próximos encuentros internacionales, incluida la Asamblea General de Naciones Unidas.
La confirmación del canciller costarricense convierte en una actualización política un anuncio realizado meses atrás y redefine la interpretación oficial de la medida: no fue solamente un cierre de sedes diplomáticas, sino una ruptura formal de relaciones entre San José y La Habana.