El activista cubano Magdiel Jorge Castro denunció este viernes 3 de octubre que fue sometido a interrogatorios, vigilancia y revisión de su actividad política durante el proceso para renovar su pasaporte en el Consulado de Cuba en Madrid.
El opositor relató la experiencia en una crónica titulada “En la madriguera del castrismo en Madrid”, difundida en sus plataformas digitales.
Según Castro, lo que esperaba que fuera un procedimiento administrativo terminó convertido en un proceso de fiscalización sobre su vida personal y sus actividades públicas.
El activista aseguró que durante su primera visita fue separado del resto de las personas que realizaban trámites en la sede diplomática.
Magdiel Jorge Castro relata interrogatorio en el consulado cubano
El opositor afirmó que funcionarios consulares comenzaron a hacerle preguntas personales que, en su opinión, no estaban relacionadas con la renovación del pasaporte. También aseguró que fue fotografiado dentro de las instalaciones sin que le solicitaran autorización para hacerlo.
Castro describió además un trato que combinaba momentos de cordialidad con gestos que interpretó como mecanismos de presión.
Según su relato, los funcionarios intentaban transmitirle una sensación de cercanía mientras, al mismo tiempo, le recordaban indirectamente que conocían información sobre sus actividades.
Cuatro meses después, cuando regresó al consulado para recoger el documento renovado, encontró un elemento que consideró especialmente revelador.
De acuerdo con su testimonio, junto al pasaporte había una carpeta que contenía información relacionada con sus publicaciones y actividades políticas.
Activista denuncia expediente sobre sus actividades políticas
El opositor sostiene que el contenido del expediente demostraba que sus pronunciamientos públicos contra el gobierno cubano habían sido recopilados y seguidos desde la representación diplomática.
Castro no precisó en su publicación qué documentos específicos integraban la carpeta, pero vinculó su existencia con un sistema de vigilancia sobre ciudadanos críticos residentes en el extranjero.
La denuncia se apoya en la experiencia personal narrada por el activista y, con la información disponible, no existe una respuesta pública del Consulado de Cuba en Madrid sobre las acusaciones concretas formuladas por Castro.
Para el opositor, el episodio muestra que la relación de las instituciones cubanas con ciudadanos críticos no termina cuando estos salen de la Isla. Su crónica plantea que los mecanismos de control y seguimiento pueden extenderse a trámites consulares realizados fuera del territorio nacional.
Una “madriguera” del castrismo fuera de Cuba
Castro utilizó precisamente la palabra “madriguera” para describir su percepción del funcionamiento de la sede diplomática.
A partir de su experiencia, sostiene que algunas prácticas de vigilancia, presión y control político aplicadas dentro de Cuba también se reproducen en instalaciones oficiales del Estado cubano en otros países.
El relato adquiere especial interés para la diáspora porque los consulados son una vía obligatoria para numerosos trámites de ciudadanos cubanos residentes en el extranjero.
En el caso de Castro, la renovación del pasaporte terminó convirtiéndose, según denuncia, en una experiencia marcada por preguntas personales, fotografías no autorizadas y la aparente recopilación de información sobre su activismo.