El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió a los asistentes a un mitin político celebrado el sábado 10 de octubre de 2026 en Clarksville, Tennessee, al sugerir que el océano Atlántico o el Pacífico podrían recibir su nombre o pasar a llamarse “océano de las Américas”. El mandatario planteó la posibilidad en tono de broma, entre risas y aplausos, mientras recordaba los cambios de nombres geográficos que ha impulsado desde su regreso a la Casa Blanca.
Según informó la agencia EFE, Trump aseguró durante el acto que Estados Unidos necesitaba un océano y un río asociados a su legado. “Necesitamos un río y necesitamos un océano”, afirmó antes de mencionar las dos grandes masas de agua que rodean el continente americano. La declaración no estuvo acompañada de una orden ejecutiva ni de un procedimiento formal para modificar sus denominaciones.
Trump propone llamar “océano Trump” al Atlántico o Pacífico
Durante su intervención, el mandatario aseguró que había estado considerando distintas posibilidades para modificar los nombres de accidentes geográficos. Entre sus sugerencias aparecieron “océano Trump” y “océano de las Américas”, expresiones que provocaron reacciones favorables entre parte del público reunido en Tennessee.
El presidente también habló de la posibilidad de rebautizar un importante río estadounidense antes de abandonar el poder. Sin embargo, descartó intervenir en el nombre del río Hudson, que atraviesa Nueva York y recuerda al explorador Henry Hudson. Tampoco se mostró dispuesto a cambiar la denominación del Misisipi, uno de los principales sistemas fluviales de Norteamérica.
Trump ya cambió los nombres del golfo de México y el lago Ontario
Las declaraciones tienen antecedentes concretos. El 20 de enero de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva para utilizar oficialmente “golfo de América” en lugar de golfo de México dentro de las referencias geográficas del Gobierno estadounidense. El Servicio Geológico de Estados Unidos incorporó posteriormente la nueva denominación a sus registros oficiales.
Asere Noticias había informado en enero de 2025 sobre aquella iniciativa y la respuesta de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien defendió el nombre histórico del golfo y planteó irónicamente llamar “América Mexicana” a Norteamérica. El cambio impulsado por Washington no obligó a México ni a otros países a adoptar la nueva denominación.
El 27 de agosto de 2026, Trump firmó otra orden ejecutiva, esta vez para rebautizar el lago Ontario como “lago de América”. El documento, publicado en el Registro Federal el 2 de septiembre, instruyó al Departamento del Interior a incorporar la nueva denominación en los registros y comunicaciones oficiales. Sin embargo, el lago es compartido con Canadá, país que no está obligado a reconocer el nombre establecido por Washington.
¿Puede Trump cambiar oficialmente el nombre de un océano?
El presidente estadounidense tiene facultades para ordenar modificaciones en los nombres geográficos utilizados por las agencias federales, conforme a los procedimientos legales correspondientes. Sin embargo, esas decisiones no obligan automáticamente a otros gobiernos ni a los organismos internacionales. Un cambio de denominación del Atlántico o del Pacífico tendría implicaciones mucho más amplias debido a que ambos océanos abarcan aguas de numerosos países.
La discusión también alcanza al sector tecnológico. Tras el cambio del golfo de México, Google comenzó a mostrar “golfo de América” a determinados usuarios de Google Maps en Estados Unidos, mientras mantuvo otras denominaciones según la ubicación geográfica. Este antecedente demuestra cómo una decisión administrativa estadounidense puede modificar los mapas digitales sin generar necesariamente un reconocimiento internacional.
Asere Noticias informó en septiembre que Donald Trump publicó un mapa donde Cuba, México y Canadá aparecían representados con los colores de la bandera estadounidense, una imagen que también utilizaba la denominación «golfo de América
Trump también ha sugerido rebautizar el estado de Nuevo México como “Nueva América”, aunque esa posibilidad tendría obstáculos legales diferentes. A diferencia de las denominaciones utilizadas por agencias federales para accidentes geográficos, un cambio oficial del nombre de un estado involucraría su propio marco constitucional y procedimientos legislativos.
Por ahora, el Atlántico y el Pacífico conservan sus nombres y no se ha identificado una orden presidencial para modificarlos. La declaración ocurrió durante la campaña para las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que los estadounidenses renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y parte del Senado. El episodio añade otra propuesta simbólica a los discursos de Trump, aunque todavía no existe evidencia de que pretenda convertirla en una medida formal.