El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, pidió acelerar la extracción de oro en el municipio de Moa, Holguín, mediante una entidad vinculada a la industria del níquel. El planteamiento, realizado durante una visita de trabajo a la provincia en octubre de 2026, busca aprovechar los recursos minerales y reducir las operaciones ilegales. Sin embargo, el anuncio deja preguntas sobre cuánto oro produce actualmente el país, quién administra los ingresos y cómo se utiliza el dinero obtenido.
Durante su recorrido por Holguín, el funcionario defendió la necesidad de acelerar la actividad aurífera mediante una empresa del sector del níquel, utilizando procedimientos menos complejos para combatir la extracción ilegal. Según la información divulgada sobre su visita, De la O Levy no presentó cifras de producción, estimaciones de ganancias ni detalles sobre el destino de los posibles ingresos procedentes de esta actividad.
Ministro cubano quiere acelerar la extracción de oro en Moa
El llamado del titular de Energía y Minas ocurre mientras Cuba enfrenta problemas de combustible, prolongados apagones y limitaciones para sostener sus industrias. Durante la misma visita a Holguín, De la O Levy reconoció que el país no dispone de carburantes suficientes y tampoco espera una recuperación inmediata del suministro. Pese a ese escenario, consideró necesario aprovechar los recursos disponibles y desarrollar nuevas actividades productivas.
Moa es uno de los principales centros mineros de Cuba, especialmente por sus yacimientos de níquel y cobalto. Ahora, las autoridades pretenden impulsar también la obtención de oro mediante empresas vinculadas a ese sector. No obstante, las declaraciones oficiales no permiten establecer cuándo comenzarán las operaciones comerciales, cuánto costará desarrollarlas ni qué volumen de metal precioso esperan recuperar.
¿Quién controlará la extracción de oro y cuánto dinero recibirá Cuba?
Los documentos oficiales permiten identificar al menos una empresa relacionada con estos planes. En marzo de 2026, el Consejo de Ministros transfirió a Ferroníquel Minera S.A. la concesión de investigación geológica denominada Oro Moa. La decisión aparece en el Acuerdo 10329, publicado en la Gaceta Oficial extraordinaria del 31 de marzo, y establece que la compañía asumirá las obligaciones correspondientes a esos derechos mineros.
La autorización original, concedida en julio de 2025 a Geominera Oriente, comprende 3.579,41 hectáreas distribuidas entre Cupey, Cayo Chiquito, Cayo Grande y Quesigua. Su finalidad es investigar la presencia del mineral y evaluar las características de los yacimientos. Por tanto, la concesión documentada no demuestra que Ferroníquel Minera haya comenzado a extraer oro comercialmente.
La información disponible tampoco permite determinar si esa compañía será finalmente la encargada de todas las operaciones anunciadas por el ministro. Además, no se han divulgado cifras sobre reservas aprovechables, contratos de comercialización, compradores o ingresos previstos. Estos datos serían necesarios para conocer el verdadero alcance económico de la iniciativa y las entidades responsables de administrar sus resultados.
¿Qué hace el Gobierno cubano con los ingresos de la minería del oro?
La principal interrogante va más allá de identificar a la empresa concesionaria. Las autoridades no han presentado, en la información consultada, un balance actualizado que permita conocer cuánto oro produce Cuba, qué cantidades exporta, cuánto recauda por esas operaciones y qué parte de los recursos termina incorporándose al presupuesto estatal.
Tampoco se ha explicado si los posibles beneficios de ampliar la extracción en Moa se destinarán a inversiones industriales, importaciones, servicios públicos u otras necesidades económicas. La falta de cifras impide comprobar la rentabilidad del proyecto y evaluar sus eventuales efectos sobre las condiciones de vida de la población.
Mientras el Gobierno insiste en aprovechar nuevos recursos minerales para enfrentar sus dificultades económicas, sigue pendiente ofrecer información verificable sobre el manejo de esos ingresos. La petición de De la O Levy sitúa nuevamente al oro entre las prioridades del sector minero, pero deja sin respuesta una cuestión fundamental: cuánto dinero puede generar su explotación y cómo se beneficiarán los cubanos de esa riqueza.