El Gobierno de Italia, encabezado por Giorgia Meloni, decidió abstenerse el miércoles 28 de octubre de 2026 en la votación de la Asamblea General de Naciones Unidas contra el embargo estadounidense a Cuba. La decisión puso fin a 31 años consecutivos de respaldo a la resolución presentada por La Habana y respondió a la falta de reformas económicas, las violaciones de derechos humanos y el apoyo diplomático del régimen cubano a Rusia.
El Ministerio de Asuntos Exteriores italiano explicó mediante un comunicado que la crisis de la Isla no puede atribuirse únicamente a las sanciones de Washington. Roma responsabilizó también a las autoridades cubanas por las restricciones a las libertades políticas y económicas, así como por las deficiencias estructurales que afectan la producción y las condiciones de vida de la población.
Italia exige reformas económicas y políticas al Gobierno cubano
La Cancillería italiana reclamó transformaciones en los ámbitos político, económico, social y judicial. Además, pidió acelerar la implementación de las 176 medidas económicas y sociales aprobadas por La Habana en junio de 2026, al considerar que las acciones anunciadas hasta ahora resultan insuficientes para enfrentar el deterioro nacional.
Aunque cuestionó la gestión del Gobierno cubano, Italia reconoció que el embargo estadounidense tiene consecuencias negativas para los ciudadanos. También sostuvo que su levantamiento podría facilitar una mayor apertura económica, pero advirtió que la recuperación dependerá de reformas internas y no solamente de la eliminación de las restricciones comerciales.
Derechos humanos y apoyo a Rusia influyeron en la abstención
Otro motivo del cambio diplomático fue la situación de los derechos humanos. Roma expresó preocupación por las restricciones a las libertades fundamentales, especialmente después de las protestas del 11 de julio de 2021. Asimismo, exigió la liberación inmediata de todas las personas encarceladas por motivos políticos. La organización Prisoners Defenders contabilizaba 1.372 personas sometidas a prisión o restricciones de libertad por motivos políticos al cierre de septiembre de 2026.
Italia también cuestionó la posición del régimen de Miguel Díaz-Canel frente a la invasión rusa de Ucrania. La Cancillería consideró incompatible con los principios de Naciones Unidas el respaldo diplomático de La Habana a Moscú y recordó que Cuba votó contra una resolución sobre la paz en Ucrania en febrero de 2026.
El cambio ocurrió durante una votación que evidenció una reducción del respaldo internacional a Cuba. La resolución recibió 130 votos favorables, 17 contrarios y 25 abstenciones, frente a los 165 apoyos registrados en 2025. Italia se sumó a otros países europeos que decidieron no respaldar la iniciativa cubana.
Italia mantendrá su cooperación y ayuda humanitaria a Cuba
Pese al distanciamiento político, Roma confirmó que continuará sus programas de asistencia. Entre ellos figuran 12 proyectos de desarrollo valorados en 30 millones de euros y otras iniciativas financiadas mediante mecanismos europeos. También se contemplan recursos destinados a la alimentación, la salud y el desarrollo rural.
Las relaciones bilaterales incluyen la cooperación sanitaria en Calabria, donde trabajan profesionales cubanos mediante un acuerdo prorrogado hasta 2027. Este programa ha recibido cuestionamientos de organizaciones defensoras de derechos humanos por las condiciones laborales de sus participantes, aunque esas denuncias no constituyen conclusiones judiciales.
La abstención italiana representa un cambio diplomático significativo, pero no implica una ruptura con Cuba ni un respaldo al mantenimiento del embargo. Roma ha optado por conservar la asistencia humanitaria mientras exige reformas al Gobierno cubano y una mayor protección de los derechos fundamentales.