Un buque que se dirigía hacia Cuba fue interceptado después de que autoridades detectaran que transportaba combustible oculto en los tanques de lastre, compartimentos diseñados para contener agua y mantener la estabilidad de la embarcación.
La maniobra llamó la atención no solo por el presunto traslado irregular de hidrocarburos, sino también por los riesgos que implicaba para la tripulación y el medio ambiente. El combustible había sido almacenado fuera de los espacios convencionales destinados a este tipo de carga.
La embarcación, identificada como Grace, fue abordada en septiembre durante una operación en el Caribe. Posteriormente, fue escoltada hasta Progreso, Yucatán, donde una inspección confirmó la presencia de hidrocarburos dentro de compartimentos utilizados habitualmente para almacenar agua de lastre.
Combustible escondido en una zona clave del barco
Los tanques de lastre permiten modificar el peso y el calado de los buques durante la navegación. Para ello, se llenan o vacían con agua de mar según las necesidades de estabilidad de la embarcación.
Por esa razón, no están concebidos como depósitos comerciales para el traslado de combustible. Utilizarlos con ese propósito puede alterar los sistemas de seguridad del barco y aumentar las posibilidades de fugas o contaminación.
Las normas marítimas internacionales establecen mecanismos para separar los sistemas que contienen hidrocarburos de aquellos destinados al manejo del agua de lastre. Estas disposiciones buscan evitar que productos petroleros terminen mezclados con agua que posteriormente pudiera ser descargada al mar.
Riesgo de derrames en aguas del Caribe
La Guardia Costera estadounidense indicó que la forma en que estaba almacenado el combustible podía incrementar el riesgo de un derrame accidental.
Un escape desde compartimentos no preparados para transportar hidrocarburos podría contaminar áreas marinas y costeras, además de afectar recursos pesqueros y ecosistemas sensibles.
Las autoridades también reportaron la presencia de varios contenedores que supuestamente almacenaban combustible adicional. No se informó públicamente la cantidad total transportada ni qué tipo de hidrocarburo se encontraba a bordo.
El destino final era Cuba
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, el Grace navegaba hacia Cuba cuando fue interceptado. El carguero tiene aproximadamente 91 metros de eslora y fue trasladado a territorio mexicano para una inspección más detallada.
El caso ocurre en medio de las restricciones que Estados Unidos mantiene sobre determinadas operaciones relacionadas con el suministro de combustible hacia Cuba y mientras la Isla atraviesa una prolongada crisis energética.
El uso de los tanques de lastre muestra una modalidad que puede dificultar la identificación inmediata de la carga real de una embarcación. En este caso, esos compartimentos terminaron convirtiéndose en una de las principales evidencias examinadas durante la intervención del buque y en un elemento de preocupación por sus posibles consecuencias ambientales.