El 89% de los cubanos vive en condiciones de pobreza extrema, según el VIII Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, elaborado por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos y presentado en Madrid en 2025.
El estudio, basado en 1.344 entrevistas realizadas entre el 8 de junio y el 11 de julio en 70 municipios de todas las provincias, expone el deterioro social, económico y sanitario que enfrenta la población bajo el régimen cubano.
Para medir la pobreza extrema, el OCDH tomó como referencia el umbral del Banco Mundial, fijado en ingresos personales inferiores a 1,90 dólares diarios. Bajo ese criterio, una familia cubana de tres integrantes necesitaría al menos 171 dólares al mes para quedar fuera de esa categoría. La mayoría de los hogares no alcanza ese nivel mínimo.
El informe tiene un margen de error de ±2,73 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95,45%.
Apagones y hambre golpean la vida diaria en Cuba
Los apagones aparecen como la principal preocupación de los cubanos, señalados por el 72% de los encuestados. La crisis alimentaria ocupa el segundo lugar, con un 71%. Le siguen el costo de vida, con 61%; los bajos salarios, con 45%; y el deterioro de la atención médica, con 42%.
El cambio resulta revelador. Durante años, la falta de alimentos encabezó los estudios sobre la crisis cubana. Ahora, el colapso eléctrico desplaza al hambre como principal angustia ciudadana, lo que evidencia el alcance de la debacle energética en la Isla.
La inseguridad alimentaria también alcanza cifras graves. Siete de cada 10 cubanos afirman que deben saltarse alguna comida durante el día. No se trata de un fenómeno aislado ni limitado a sectores vulnerables, sino de una realidad extendida en todo el país.
Escasez de medicamentos, vivienda y agua
El acceso a medicinas es otro punto crítico. Solo el 3% de la población logra comprar medicamentos en las farmacias estatales. El resto depende del mercado informal, de familiares en el extranjero o queda sin tratamiento.
La situación contradice la propaganda oficial sobre el sistema de salud cubano. El aparato estatal no puede garantizar fármacos básicos a más del 97% de los ciudadanos.
El deterioro también alcanza la vivienda y los servicios esenciales. El 15% de las casas está en riesgo de derrumbe y más de la mitad necesita reparaciones urgentes. Apenas el 15% de los hogares recibe agua potable de forma constante. Otro 40% la obtiene entre cuatro y seis días por semana.
En el plano laboral, solo el 26% de los cubanos trabaja a tiempo completo. Además, el 74% de los hogares declara ingresos inferiores a 23.000 pesos mensuales. Entre los mayores de 70 años, más del 58% vive con menos de 4.500 pesos.
Las remesas ganan peso en la supervivencia familiar. El 37% de los hogares recibe ayuda desde el exterior, frente al 24% registrado en 2024.
Jóvenes pierden confianza en el régimen
El 92% de los encuestados desaprueba la gestión económica y social del gobierno. Solo el 5% la evalúa de forma positiva. Entre los jóvenes de 18 a 30 años, el respaldo cae al 3,39%.
Ese grupo muestra, además, una marcada intención migratoria. El 76% quiere irse de Cuba. Estados Unidos aparece como el destino preferido, con 30%, mientras 34% afirma que emigraría a cualquier país donde pueda establecerse.
El informe también contrasta la propaganda oficial con la realidad. En julio de 2025, la entonces ministra de Trabajo y Seguridad Social afirmó: “En Cuba no hay mendigos… Hay gente que se hace pasar por mendigo para ganar dinero fácil”.
El OCDH concluye que “millones de cubanos están atrapados en la precariedad extrema, sin acceso a servicios básicos ni oportunidades para desarrollarse”. También advierte que “el éxodo es una válvula de escape, pero también el síntoma de una nación que se vacía”.