El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, anunció que 883.000 personas consideradas en “mayor situación de vulnerabilidad” recibirán mensualmente cinco libras de arroz, una libra de azúcar y una libra de granos.
La medida, anunciada tras un levantamiento “puerta a puerta”, se aplicará al menos hasta enero y fue presentada por el funcionario como una ayuda para mejorar la calidad de vida.
Marrero explicó que la identificación de los beneficiarios permitió determinar quiénes se encuentran en una situación de mayor necesidad. El programa contempla la entrega de alimentos básicos durante los próximos meses, aunque no se precisó en la información proporcionada cómo se distribuirán los productos entre los beneficiarios.
Estas nuevas entregas se suman a otras medidas económicas y sociales anunciadas por el Gobierno cubano en los últimos meses, mientras las autoridades reconocen las dificultades para administrar los recursos disponibles
La medida llega en medio de una profunda crisis económica que ha reducido la capacidad de compra de los hogares cubanos. El salario mínimo fue fijado en julio en 3.210 pesos mensuales, una cifra que contrasta con el costo de los productos y con el valor de las divisas en el mercado informal.
¿Cuánto recibirán los cubanos identificados como vulnerables?
Los 883.000 beneficiarios recibirán cada mes cinco libras de arroz, una libra de azúcar y una libra de granos. Según el anuncio de Marrero, estas entregas se mantendrán al menos hasta enero.
El primer ministro justificó la medida señalando que las autoridades están administrando “los escasos recursos que tenemos”. La declaración refleja las limitaciones que enfrenta el Gobierno cubano para garantizar el abastecimiento de alimentos básicos.
El alcance del programa contrasta con las dimensiones de la pobreza existentes en la Isla. La cifra oficial de 883.000 personas corresponde al grupo identificado por el régimen como el de mayor vulnerabilidad y no representa, según los datos proporcionados, una medición general de todos los cubanos en situación de pobreza.
El salario mínimo apenas supera los cuatro dólares
Desde julio, el salario mínimo en Cuba quedó establecido en 3.210 pesos mensuales. Con el dólar situado alrededor de los 770 pesos en el mercado informal, esa cantidad equivale a poco más de cuatro dólares.
La relación entre los ingresos y el valor de la moneda extranjera muestra la pérdida de capacidad adquisitiva que enfrentan los trabajadores que dependen de salarios pagados en pesos cubanos. En ese contexto, el anuncio de las autoridades busca aliviar las necesidades de un grupo identificado como especialmente vulnerable.
Sin embargo, las cifras disponibles sobre pobreza apuntan a un problema mucho más amplio. El IX Estudio sobre Derechos Sociales del Observatorio Cubano de Derechos Humanos estimó en agosto que el 94% de los cubanos vive en pobreza extrema.
La pobreza alcanza a una parte mucho mayor de la población
El estudio del Observatorio Cubano de Derechos Humanos se realizó a partir de 1.318 entrevistas efectuadas en todas las provincias del país. Su estimación sobre pobreza extrema supera ampliamente la cifra de 883.000 personas reconocidas por el Gobierno como población vulnerable.
La diferencia entre ambas cifras muestra dos dimensiones distintas del problema. Mientras el régimen identifica a cientos de miles de personas que requieren asistencia alimentaria directa, el estudio independiente sitúa la pobreza extrema en una proporción mucho mayor de la población.
Por ahora, la promesa de Marrero se limita al menos hasta enero y contempla tres productos: arroz, azúcar y granos. El anuncio se produce mientras las autoridades reconocen que deben administrar recursos cada vez más escasos frente a las necesidades de una población golpeada por la crisis económica.
Las reacciones en redes sociales estuvieron marcadas por el escepticismo. Algunos usuarios recordaron la antigua promesa del vaso de leche atribuida al Gobierno cubano. “Tengo 21 años y aún estoy esperando el vaso de leche que prometió Raúl”, escribió Leonel Cabrales. Otros cuestionaron que las autoridades puedan garantizar las nuevas entregas mientras persisten dificultades con servicios y alimentos básicos.