El director cubano Ernesto Fundora fue agredido por simpatizantes del Partido Comunista de México durante la proyección del documental “Estamos conectados”, centrado en la vida del artista y preso político cubano Luis Manuel Otero Alcántara, en Ciudad de México.
La presentación derivó en enfrentamientos y denuncias de agresión luego de que un grupo de simpatizantes del castrismo irrumpiera en el recinto con consignas políticas, banderas comunistas y actos de intimidación contra organizadores y asistentes.
El incidente ocurrió durante el estreno de la obra de Ernesto Fundora en el Centro Universitario Cultural de la capital mexicana, a donde llegaron de manera coordinada y comenzaron a lanzar insultos contra quienes acudieron a la exhibición.
El cineasta aseguró que los participantes utilizaron altavoces, portaban palos y repitieron frases como “gusanos”, “escoria” y “contrarrevolucionarios”, expresiones asociadas históricamente a los llamados actos de repudio organizados por el régimen cubano contra opositores y disidentes.
El director afirmó además que varias personas fueron agredidas físicamente durante el altercado. “Fuimos tres personas las golpeadas”, declaró tras el evento.
Videos e imágenes difundidos posteriormente muestran a individuos vestidos de rojo, algunos con el rostro cubierto, mientras exhibían símbolos comunistas y gritaban consignas en apoyo a Fidel Castro y Raúl Castro.
Fundora calificó lo ocurrido como una extensión de prácticas represivas fuera de Cuba y sostuvo que el objetivo del grupo era impedir la difusión del documental. Según dijo, los manifestantes buscaron sabotear un espacio de debate sobre censura, libertad artística y derechos humanos en la isla.
La película reconstruye la trayectoria de Otero Alcántara desde sus primeras intervenciones artísticas hasta su participación en el Movimiento San Isidro, agrupación que ganó notoriedad por su rechazo a la censura estatal y por las protestas contra el Decreto 349, normativa impulsada por el Gobierno cubano para regular la actividad cultural independiente.
El documental también aborda el contexto de las manifestaciones del 11 de julio de 2021 y el posterior encarcelamiento de activistas y artistas críticos del Gobierno.
En 2022, Otero Alcántara fue condenado a cinco años de prisión en un proceso cuestionado por organizaciones internacionales. Amnistía Internacional lo reconoce como preso de conciencia y ha solicitado su liberación inmediata.
El Partido Comunista de México, fundado originalmente en 1919 y reorganizado en años recientes, mantiene actividad política en universidades, marchas y espacios vinculados a movimientos sociales.
Aunque no existe evidencia pública que relacione directamente a esa organización con el incidente, el uso de simbología comunista y consignas procastristas durante la protesta volvió a colocar bajo atención la influencia de sectores ideológicamente alineados con el Gobierno cubano.
México ha mantenido históricamente vínculos diplomáticos cercanos con Cuba y durante décadas fue uno de los pocos países latinoamericanos que no rompió relaciones con la isla tras la Revolución de 1959.
Esa relación política e ideológica ha favorecido la presencia de colectivos de solidaridad con el castrismo en espacios académicos y culturales mexicanos, donde continúan generándose fuertes divisiones alrededor de la situación política cubana.
Tras los hechos, Fundora cuestionó la tardanza de las autoridades mexicanas, señalando que las patrullas llegaron varias horas después de las llamadas de emergencia.
El realizador aseguró que continuará exhibiendo el documental y defendió el derecho a presentar la obra sin presiones ni actos de violencia.