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Cubano con estatus I-220A deportado a Cuba pese a ser legal y sin antecedentes

Bajo el enfoque de Trump, las deportaciones han aumentado y se aplican incluso a migrantes que entraron legalmente y no cometieron delitos

Un joven cubano bajo el estatus I-220ª fue deportado a la Isla desde Estados Unidos, a pesar de no tener antecedentes penales y de haber seguido los procesos migratorios establecidos tras su entrada legal al país.

El joven llegó como parte del primer vuelo de deportación de cubanos en 2026, realizado esta semana, y reflejó el endurecimiento de la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump.

La confirmación del regreso fue compartida por el abogado de inmigración Wilfredo Allen, quien difundió el mensaje de la madre del joven desde La Habana.

La mujer expresó alivio tras meses sin información clara sobre el paradero y la situación legal de su hijo, detenido durante un proceso que su defensa describió como arbitrario.

“Gracias a Dios, ya mi hijo de regreso a casa”, expresó la mujer.

El joven entró a EEUU por Texas bajo un formulario I-220A, se reunió con familiares en Tampa, solicitó asilo y comenzó a trabajar mientras cumplía con las obligaciones migratorias.

Notificó su cambio de dirección cuando se trasladó a San Francisco y nunca recibió una fecha de corte para su caso. Aun así, durante una cita rutinaria en las oficinas del ICE en San Francisco, fue detenido sin previo aviso.

Ese día, su expediente incluyó una orden de remoción expedita que canceló cualquier expectativa de continuar su proceso legal en libertad. A partir de ese momento, fue trasladado por varios centros de detención en California y Arizona, hasta quedar recluido en Jackson Parish, Luisiana.

Su defensa presentó recursos legales, incluido un hábeas corpus, sin obtener respuesta favorable. Durante su detención, el joven fue incluido en al menos tres intentos de deportación.

En uno de estos intentos, el avión llegó hasta la Base Naval de Guantánamo, en otro, aterrizó en Puerto Rico. En ambos casos, el traslado fue cancelado y el migrante regresó al centro de detención, lo que prolongó la incertidumbre y el desgaste emocional de su familia.

Finalmente, este lunes 9 de febrero, el vuelo sí llegó a Cuba. En total, 170 migrantes cubanos fueron deportados desde EEUU y aterrizaron en el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana.

El Ministerio del Interior de Cuba informó que en el grupo viajaban 153 hombres y 17 mujeres, y que tres personas fueron trasladadas a órganos de investigación por hechos ocurridos antes de su salida del país.

La deportación ocurrió en un momento crítico para Cuba, con apagones diarios, escasez de alimentos, falta de medicamentos, problemas de transporte y deterioro general de las condiciones de vida.

Para muchos de los retornados, el regreso no significó reunificación ni estabilidad, sino volver a un país sin opciones inmediatas, donde no encuentran una forma de sostenerse y no tienen comida a disposición.

El vuelo también marcó la reanudación de las deportaciones tras un mes sin operaciones y se dio en medio de una política migratoria más agresiva.

Bajo el enfoque de Trump, las expulsiones se han incrementado y se aplican incluso a migrantes que entraron legalmente, no cometieron delitos y esperaban respuesta a sus solicitudes de asilo.

Organizaciones y abogados denunciaron que estas medidas afectaron de forma desproporcionada a migrantes latinoamericanos, en especial a cubanos, y señalaron un enfoque discriminatorio que priorizó la expulsión rápida sobre el debido proceso.

En este escenario, el caso del joven deportado mostró cómo la política migratoria dejó de evaluar situaciones individuales y se convirtió en una herramienta de presión y castigo, incluso contra quienes cumplieron con la ley.

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