El economista cubano Mauricio de Miranda Parrondo cuestionó varias afirmaciones realizadas por el presidente Miguel Díaz-Canel durante una entrevista concedida al diario brasileño Folha de São Paulo.

En un análisis publicado en redes sociales, el académico criticó los datos ofrecidos por el mandatario sobre la historia económica de Cuba, la situación social actual, el sistema político y el papel del sector privado en la Isla.
De Miranda explicó que revisó la entrevista por considerar importante analizar las declaraciones del presidente cubano, aunque afirmó que esperaba pocas novedades en el discurso oficial. Según su valoración, la intervención presidencial volvió a mostrar problemas relacionados con la gestión del país y con la interpretación de la realidad cubana por parte de sus dirigentes.
El economista centró parte de su análisis en las cifras utilizadas por Díaz-Canel para describir la Cuba anterior a 1959. Uno de los puntos señalados fue la afirmación presidencial de que el país tenía entonces una tasa de analfabetismo del 40%.
El debate sobre educación y electrificación antes de 1959
Según De Miranda, los datos históricos disponibles muestran cifras diferentes. Citó el censo cubano de 1953, que situaba el analfabetismo en 23,6% entre personas mayores de 10 años, con diferencias entre zonas rurales y urbanas. También mencionó investigaciones del Grupo Cubano de Investigaciones Económicas de la Universidad de Miami, que estimaban una tasa cercana al 22,1% para la población mayor de 15 años durante el período 1947-1953.
El economista reconoció que los niveles de alfabetización aumentaron después de 1959, pero señaló que Cuba ya tenía una posición relativamente avanzada dentro de América Latina antes del triunfo revolucionario. Según los datos citados por De Miranda, la Isla ocupaba entonces uno de los primeros lugares regionales en alfabetización.
Otro de los temas cuestionados fue la electrificación. Díaz-Canel afirmó durante la entrevista que antes de la Revolución solo la mitad del país tenía acceso a electricidad. De Miranda respondió que estudios económicos basados en estadísticas internacionales indicaban que en 1958 alrededor del 82,9% de las viviendas cubanas contaban con servicio eléctrico.
El economista comparó esa cifra con otros países latinoamericanos de la época y sostuvo que el problema actual no está únicamente relacionado con la cobertura eléctrica, sino con la incapacidad del sistema para garantizar un suministro estable a la población.
Críticas a la situación económica y la desigualdad en Cuba
De Miranda también rechazó la afirmación de Díaz-Canel de que Cuba presenta una menor brecha de ingresos que los países capitalistas. El economista argumentó que la falta de estadísticas oficiales sobre pobreza y desigualdad dificulta medir la situación real mediante indicadores internacionales.
Afirmó que una parte importante de la población cubana enfrenta condiciones de pobreza debido a la imposibilidad de cubrir sus necesidades con los ingresos obtenidos mediante el trabajo. En su análisis señaló que muchas familias dependen de remesas enviadas desde el extranjero o de actividades económicas privadas para mejorar sus condiciones de vida.
El economista cuestionó que Cuba no publique datos comparables sobre pobreza y desigualdad, y sostuvo que un estudio independiente permitiría evaluar con mayor precisión la situación social del país.
También criticó la explicación del gobierno cubano sobre las dificultades económicas y el argumento de que el socialismo no ha podido desarrollarse por factores externos. De Miranda reconoció el impacto de las sanciones estadounidenses, pero sostuvo que durante décadas Cuba recibió un amplio respaldo económico de la Unión Soviética.
Democracia, crisis y futuro del sector privado cubano
En su análisis, De Miranda cuestionó además varias referencias de Díaz-Canel sobre los sistemas políticos de Francia y Estados Unidos. Según el economista, algunas explicaciones ofrecidas por el presidente cubano no coinciden con el funcionamiento de esos modelos electorales.
Sobre Estados Unidos, señaló que aunque el sistema de elección presidencial es indirecto mediante el Colegio Electoral, los ciudadanos participan en la selección de candidatos mediante primarias y otros mecanismos políticos.
El economista también rechazó la afirmación presidencial de que Cuba no está cerca del colapso. En su opinión, la Isla atraviesa una crisis profunda marcada por problemas económicos y sociales que afectan la vida cotidiana de sus habitantes.
Uno de los puntos que consideró más relevantes fue la referencia al crecimiento del sector privado. Díaz-Canel aseguró que la presencia de actores privados en la economía cubana responde a “concesiones necesarias” y no representa un cambio hacia el capitalismo.
De Miranda interpretó esas declaraciones como una señal de incertidumbre para empresarios e inversionistas, al considerar que la permanencia de sus actividades depende de decisiones políticas que pueden cambiar en el futuro.
El economista concluyó su análisis con un llamado a que la dirigencia cubana reconozca la necesidad de transformaciones profundas. A su juicio, el país necesita cambios estructurales para enfrentar los problemas acumulados y construir nuevas formas de organización económica y social.