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¿Es burla? UNE presume “seguridad” de sus linieros y romantiza su trabajo

La narrativa oficial presenta el trabajo de los linieros como una elección motivada por compromiso personal y amor familiar, no por necesidad

La Empresa estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) publicó recientemente un mensaje oficial en el que afirma que los linieros eléctricos trabajan con riesgos “por la luz de su hogar”, y que la seguridad es un compromiso con sus familias.

Sin embargo, diversos accidentes y muertes de trabajadores muestran condiciones laborales precarias, falta de equipo especializado y una respuesta institucional insuficiente para evitar tragedias en un sector clave del sistema eléctrico.

En su publicación, la UNE describió así el papel de sus trabajadores: “No trabajan solo por la luz de la ciudad, sino por la luz de su hogar. ¡La seguridad es el compromiso más importante con los que más amamos!”.

Pero este texto da a entender que los trabajadores se arriesgan por gusto, no por necesidad, y minimiza la falta de garantías reales de protección y seguridad, que han sido denunciadas por colegas, familiares y medios independientes.

En varios casos en los últimos años, la ausencia de equipos adecuados y protocolos de seguridad ha tenido consecuencias fatales.

En septiembre de 2025, el liniero Cleivi Pujada Castro, empleado en la subestación de Playa Baracoa en Bauta, Artemisa, murió mientras trabajaba en una línea de alta tensión en condiciones que, según compañeros, carecían de protección adecuada. No hubo respuesta pública inmediata de la UNE ni de instituciones oficiales del sector sobre el hecho.

En marzo de 2024, otro trabajador, Daniel Vega de la Cruz, de la Empresa Eléctrica de Matanzas, falleció casi un mes después de caer desde una subestación, tras sufrir múltiples fracturas y complicaciones de salud derivadas del accidente.

En entrevistas previas, Vega había advertido sobre el deterioro de las estructuras metálicas donde desempeñaba su labor y la importancia de contar con equipamiento protector.

Un caso similar ocurrió en agosto de 2024 en La Habana, cuando un joven liniero conocido como “Pedrito” murió electrocutado mientras realizaba trabajos en un poste en el municipio de La Lisa, al intentar cruzar cables de alta tensión sin la adecuada seguridad.

Los vecinos denunciaron que el trabajador estuvo expuesto al peligro sin apoyo institucional ni equipo especializado, y que la ambulancia tardó casi una hora en llegar.

Pero las tragedias no se limitan a los linieros, sino que alcanzan a otros trabajadores de la UNE, como fue el caso del trabajador que falleció tras sufrir quemaduras en todo el cuerpo tras la explosión de una caldera en la CTE Renté, una avería más provocada por la falta de presupuesto.

Las tragedias se suman a una historia de precariedad en la infraestructura eléctrica y la ausencia de medidas eficaces de protección: muchos linieros han señalado la carencia de equipos de seguridad básicos como botas aislantes, guantes y herramientas adecuadas, lo que aumenta los riesgos en cada tarea de mantenimiento o restauración del servicio.

Mientras la narrativa oficial de la UNE presenta el trabajo de los linieros como una elección motivada por compromiso personal y amor familiar, se percibe como desconectada de la realidad de los trabajadores, quienes laboran en un entorno con equipamiento insuficiente, infraestructuras deterioradas y falta de respuestas rápidas ante emergencias.

La repetición de estos accidentes a lo largo de varias provincias y años pone de manifiesto que los riesgos no son hechos aislados, sino parte de una estructura laboral expuesta a peligros constantes sin el respaldo de equipos y protocolos de seguridad que garanticen la protección de quienes sostienen el suministro eléctrico en la isla.}

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