La petrolera australiana Melbana Energy suspendió este jueves su participación directa en el apoyo financiero, técnico y administrativo al Contrato de Reparto de Producción del Bloque 9 en Cuba, después de que Estados Unidos sancionara a la estatal Unión Cuba-Petróleo (CUPET).
La decisión afecta uno de los proyectos petroleros más relevantes del régimen cubano en medio de la crisis energética que golpea a la Isla.
La compañía, con sede en Sídney y cotizada en la Bolsa de Valores de Australia bajo el símbolo ASX: MAY, informó que detuvo de inmediato su participación operativa mientras evalúa las consecuencias legales, contractuales y comerciales de la medida estadounidense. Melbana precisó que ni la empresa ni sus filiales han sido incluidas en listas de sanciones de Estados Unidos.
El problema central para la petrolera australiana es que CUPET figura como su contraparte contractual en Cuba. Esa condición abre un escenario de riesgo para la compañía, que ahora analiza si su relación con la empresa estatal cubana puede exponerla a restricciones regulatorias o a sanciones secundarias por parte de Washington.
La medida ocurre después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro, incluyera a CUPET en su lista de entidades sancionadas. Según el secretario de Estado Marco Rubio, el régimen cubano ha usado los recursos energéticos del país como instrumento de represión y enriquecimiento de sus estructuras de poder.
Melbana explicó que mantiene consultas con abogados y especialistas en sanciones para determinar el alcance real de la designación estadounidense. La revisión incluye el impacto sobre su contrato, su posición comercial, sus operaciones en Cuba y las posibles vías para pedir aclaraciones a la OFAC o al Departamento de Estado.
El proyecto afectado es el Bloque 9, una zona de 2.344 kilómetros cuadrados ubicada en la costa norte de Cuba, con áreas en Mayabeque, Matanzas y parte de Villa Clara.
Melbana posee el 30% del negocio y actúa como operadora, mientras que la estatal angoleña Sonangol controla el 70%. CUPET participa como contraparte cubana en el acuerdo.
Las operaciones en ese bloque ya estaban paralizadas desde finales de 2025 por el impago de aportes financieros de Sonangol, principal socio del proyecto. Debido a esa situación, Melbana retiró de Cuba a todo su personal a finales del año pasado y solo mantuvo actividades básicas de seguridad mediante contratistas cubanos.
La suspensión anunciada ahora va más allá de esa pausa operativa. La empresa también frenó su participación adicional en el apoyo al contrato mientras estudia los efectos de las sanciones. Melbana reconoció que el régimen de sanciones es complejo y que todavía no ha definido un curso de acción definitivo sobre su permanencia en el proyecto.
El Bloque 9 era considerado uno de los proyectos más adelantados de Melbana en Cuba. Según estimaciones de la compañía, el área tendría un potencial de 14.800 millones de barriles y recursos prospectivos de 676 millones de barriles. El crudo producido tendría un API de 19 grados, más ligero que otros petróleos cubanos.
Antes de la suspensión, Melbana había anunciado planes para iniciar la exportación de crudo cubano desde la Base de Supertanqueros de Matanzas. La producción inicial prevista era de unos 5.000 barriles diarios, con ventas estimadas cada dos meses. A un precio promedio de 70 dólares por barril, una operación de 500.000 barriles podría generar cerca de 35 millones de dólares.
El esquema priorizaba la recuperación de costos de los inversionistas extranjeros antes que el consumo interno cubano.
La suspensión llega cuando Cuba consume alrededor de 150.000 barriles diarios y depende en gran medida de importaciones de Venezuela, México, Rusia, Argelia y otros aliados. Entre el 40% y el 45% del petróleo se destina a generar electricidad, lo que aumenta la vulnerabilidad del país ante cualquier golpe externo al sector energético.