Migrantes cubanos enviados a África en riesgo de muerte por inseguridad
Son enviados sin dinero, sin documentos válidos y sin conocer el idioma a zonas en conflicto con fuertes problemas internos
Migrantes expulsados por Estados Unidos hacia países africanos enfrentan condiciones que ponen en riesgo su seguridad, al grado de dejarlos en peligro de muerte, y que como mínimo, dificultan cualquier posibilidad de retorno.
La política aplicada durante la administración de Donald Trump incluye el traslado de personas a naciones con conflictos armados activos, sin recursos económicos ni apoyo local.
En los últimos meses, las deportaciones han incluido destinos fuera de América Latina. Entre ellos aparecen Sudán, Ruanda y la República Democrática del Congo.
Estas naciones atraviesan severas crisis internas desde hace años, que afectan la estabilidad, el acceso a servicios básicos y la seguridad de la población.
En el caso del Congo, la situación se ha deteriorado por enfrentamientos armados en el este del país. El grupo rebelde M23 ha tomado ciudades estratégicas como Goma y Bukavu, en un conflicto que ha provocado miles de muertes y desplazamientos masivos.
Informes citados por Reuters describen una crisis humanitaria que afecta a millones de personas. En ese entorno, la presencia de extranjeros sin redes de apoyo los hace blancos fáciles de la delincuencia, la guerrilla, o simplemente posibles daños colaterales derivados del conflicto armado.
En Sudán, la guerra iniciada en 2023 entre fuerzas rivales ha dejado decenas de miles de muertos y millones de desplazados.
Regiones como Darfur han sido escenario de violencia extrema, según reportes de ONU y organizaciones humanitarias. La falta de control estatal en varias zonas complica la protección de quienes llegan sin recursos.
Ruanda, aunque más estable en comparación, mantiene tensiones regionales vinculadas al conflicto en el este del Congo. Estas dinámicas geopolíticas aumentan la incertidumbre para personas trasladadas sin preparación ni vínculos con el país.
A estos factores se suma la situación en la que llegan los migrantes. Muchos son enviados sin dinero, sin documentos válidos y sin conocer el idioma.
En varios de estos países predominan lenguas locales, además de francés o inglés, lo que dificulta la comunicación. Esto limita el acceso a servicios básicos, atención médica o asistencia legal.
Para los cubanos, el escenario es más complejo. Datos difundidos por Asere Noticias indican que miles han sido deportados en los últimos meses, algunos de ellos enviados a África. Sin redes familiares ni apoyo institucional, su capacidad de adaptación es limitada.
El traslado a estos destinos también complica el regreso. Sin recursos económicos ni documentos, salir de esos países resulta difícil, incluso para intentar volver a Cuba. La ubicación geográfica, los costos de transporte y las restricciones migratorias hacen que la movilidad sea muy limitada.
Organismos internacionales han cuestionado estas prácticas por considerar que exponen a los migrantes a riesgos graves. En contextos de conflicto armado, la falta de protección puede derivar en situaciones de violencia, explotación o enfermedades sin tratamiento.
Además de los riesgos de seguridad, las condiciones sanitarias y ambientales representan un desafío. En algunas zonas hay brotes de enfermedades, escasez de agua potable y sistemas de salud colapsados.
La combinación de conflictos internos, barreras lingüísticas y falta de recursos deja a muchos migrantes en una situación de vulnerabilidad extrema.
En ese contexto, las deportaciones hacia estos países son señaladas como una medida que incrementa los riesgos para quienes ya enfrentaban condiciones difíciles antes de ser expulsados, y es denunciada como un acto de crueldad y poco respeto por la vida de los migrantes, entre los que se cuentan decenas de cubanos.



