La Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó en primera legislatura una reforma parcial a la Constitución que amplĆa de seis a siete aƱos los mandatos de los principales cargos pĆŗblicos y modifica las reglas de participación polĆtica.
La medida, aprobada el 2 de septiembre de 2026 por el Parlamento controlado por el oficialismo, aplaza las próximas elecciones generales hasta noviembre de 2028 y afecta directamente a Daniel Ortega, Rosario Murillo y otras autoridades del Estado.
La iniciativa fue aprobada por unanimidad en la Asamblea Nacional, dominada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido de Ortega y Murillo. La reforma aún necesita una segunda votación legislativa para completar el proceso constitucional, etapa que el oficialismo convocó para iniciar el 18 de enero de 2027.
Reforma amplĆa periodos de Ortega, Murillo y otros funcionarios pĆŗblicos
El cambio principal establece que los periodos de la presidencia, vicepresidencia, diputados, alcaldes y otros funcionarios pasarĆ”n de seis a siete aƱos. La modificación tambiĆ©n incluye a las autoridades de instituciones de seguridad del Estado, como las jefaturas del EjĆ©rcito y la PolicĆa Nacional.
Con esta medida, el calendario electoral nicaragüense queda alterado y los próximos comicios generales serÔn celebrados en noviembre de 2028, un año después del periodo previsto anteriormente.
El Gobierno de Nicaragua sostiene que la reforma busca reorganizar el funcionamiento institucional y actualizar el sistema polĆtico del paĆs. Sin embargo, sectores opositores y organizaciones internacionales han cuestionado los cambios y aseguran que fortalecen el control del Ejecutivo sobre las instituciones.
La reforma constitucional ocurre en medio de cuestionamientos internacionales sobre la situación polĆtica en Nicaragua y las denuncias por restricciones contra opositores y organizaciones civiles. En meses recientes, el rĆ©gimen de Daniel Ortega tambiĆ©n anunció la liberación de algunos presos polĆticos tras presiones externas.
Nuevas restricciones afectan la participación de opositores
La reforma incorpora ademĆ”s limitaciones para quienes aspiren a cargos de elección popular o funciones pĆŗblicas. La norma establece impedimentos para personas consideradas por las autoridades como ātraidores a la patriaā o vinculadas con intentos de golpe de Estado, acciones contra la estabilidad nacional o apoyo a sanciones internacionales.
Los crĆticos del Gobierno seƱalan que esta medida podrĆa ser utilizada para impedir la participación de dirigentes opositores y reducir la competencia electoral en futuros procesos.
La oposición nicaragüense y organismos internacionales han advertido que las nuevas disposiciones llegan en un contexto marcado por denuncias de persecución contra opositores, activistas y organizaciones civiles.
Consejo Supremo Electoral recibe nuevas facultades
La reforma también aumenta las atribuciones del Consejo Supremo Electoral (CSE), institución encargada de organizar los procesos electorales en Nicaragua.
Entre sus nuevas funciones estarĆa la capacidad de sancionar partidos polĆticos y cancelar su personalidad jurĆdica, especialmente cuando existan vĆnculos con financiamiento extranjero.
Opositores y analistas han expresado preocupación debido a los antecedentes del CSE, seƱalado por decisiones que afectaron la participación de partidos y candidatos crĆticos del oficialismo.
La modificación constitucional deberĆ” ser ratificada en una segunda legislatura antes de entrar en vigor. Mientras el Gobierno avanza con el procedimiento legal, sus detractores sostienen que los cambios concentran mĆ”s poder en las autoridades actuales y reducen las garantĆas para una competencia polĆtica abierta en Nicaragua.