Los investigadores federales de Estados Unidos revelaron este lunes 2 de noviembre de 2026 que el Learjet 60 accidentado en Palm Beach, Florida, pudo haber comenzado a desprender partes de su estructura antes de estrellarse.
El hallazgo surge de las primeras inspecciones realizadas por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), encargada de esclarecer la tragedia del domingo que provocó la muerte de nueve personas cuando la aeronave viajaba desde Texas hacia Bahamas.
Durante una conferencia de prensa, el integrante de la NTSB Tom Chapman explicó que existen indicios de una posible separación de componentes mientras el aparato permanecía en el aire. Según reportaron WFLX y Local 10, los especialistas todavía no han identificado todas las piezas recuperadas ni establecido qué provocó su desprendimiento. La agencia advirtió que las conclusiones son preliminares y que el análisis continúa.
¿El avión de Palm Beach comenzó a desintegrarse en pleno vuelo?
El nuevo hallazgo podría ayudar a reconstruir los últimos instantes del Learjet, que cayó sobre una carretera en Greenacres. Los investigadores examinan fragmentos distribuidos en una superficie aproximada de 800 por 640 metros. Parte del material apareció cerca de viviendas, comercios e instalaciones deportivas, por lo que la búsqueda se extiende más allá del cráter producido por el impacto.
Como informó anteriormente Asere, vecinos cubanos de Greenacres encontraron fragmentos metálicos cerca de sus viviendas y vehículos después del accidente.
La NTSB tampoco ha confirmado qué elementos de la aeronave pudieron separarse primero. Chapman evitó pronunciarse sobre componentes específicos y señaló que los restos deberán analizarse antes de formular conclusiones. La agencia pidió a quienes encuentren piezas que no las manipulen y comuniquen su ubicación a las autoridades.
Hielo, turbulencias y una emergencia a 35.000 pies
Los investigadores también divulgaron detalles de las comunicaciones entre los pilotos y los controladores aéreos. Aproximadamente a las 12:47 p.m., la tripulación informó que atravesaba turbulencias moderadas y había detectado una ligera acumulación de hielo transparente. En ese momento, el avión volaba a unos 35.000 pies de altura y registraba variaciones de altitud cercanas a 700 pies.
Posteriormente, los pilotos solicitaron autorización para ascender hasta 37.000 pies, petición que fue aprobada. Sin embargo, menos de 30 segundos después comunicaron que estaban perdiendo altura. Una llamada de emergencia alertó sobre la gravedad de la situación, mientras otra transmisión indicaba que el Learjet experimentaba una condición de velocidad excesiva durante el descenso.
El avión terminó impactando alrededor de las 12:51 p.m. del domingo 1 de noviembre. Había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom con siete pasajeros y dos tripulantes. Aunque las condiciones meteorológicas constituyen una línea importante de investigación, los especialistas no han determinado si el hielo o las turbulencias provocaron la pérdida de control.
Buscan una grabadora que podría esclarecer la tragedia
Otra tarea consiste en localizar la grabadora de voz de la cabina. Los registros de mantenimiento indican que el dispositivo había sido instalado, pero todavía falta confirmar si permanecía dentro del avión cuando ocurrió el accidente. Su recuperación permitiría examinar las conversaciones de la tripulación durante los momentos anteriores al desplome.
La investigación también confirmó que una persona situada en un vehículo cerca del lugar sufrió una lesión en una pierna. Los equipos de rescate trabajan para recuperar los restos principales, mientras el agua acumulada en el cráter dificulta las operaciones. La emergencia obligó a desplazar a cientos de residentes próximos a la zona afectada.
Entre los fallecidos se encontraba Nathalia Gadelha Filgueiras, una copiloto de 20 años cuya identidad confirmó su familia. Las autoridades federales continuarán revisando los sistemas de vuelo, las condiciones atmosféricas y los fragmentos localizados. La NTSB no ha establecido una causa oficial y advierte que determinar la secuencia completa del accidente requerirá nuevas comprobaciones.