Estados Unidos devolvió a Cuba a 117 migrantes cubanos el jueves 19 de marzo de 2026, en un vuelo que aterrizó en el Aeropuerto Internacional JosĆ© MartĆ, en La Habana, como parte de los acuerdos migratorios bilaterales vigentes.
El grupo estaba integrado por 89 hombres y 28 mujeres. SegĆŗn el Ministerio del Interior, tres de los retornados fueron remitidos a órganos de investigación por su presunta relación con hechos delictivos cometidos antes de salir del paĆs.
La operación fue la tercera realizada por Washington hacia Cuba en lo que va de 2026. Con este vuelo, el total de cubanos deportados desde territorio estadounidense ascendió a 403 en el año.
Si se suman las devoluciones ejecutadas por otros paĆses de la región, la cifra general llegó a 427 personas retornadas mediante nueve acciones en apenas los primeros tres meses del aƱo.
Tercer vuelo en menos de seis semanas
La secuencia de operaciones muestra una frecuencia sostenida. El primer vuelo del año llegó a La Habana el 9 de febrero con 170 cubanos deportados. El segundo aterrizó el 19 de febrero con otros 116.
El vuelo del 19 de marzo cerró el trimestre con 117 mÔs. La suma de esas tres operaciones explica el acumulado de 403 retornados desde Estados Unidos en 2026.
El dato que vuelve a sobresalir es la presencia de deportados vinculados a expedientes penales. En el operativo de marzo, las autoridades cubanas solo informaron que tres personas fueron llevadas a investigación, sin precisar los delitos atribuidos.
En el primer vuelo de febrero, en cambio, medios cubanos del exilio y reportes basados en información oficial estadounidense identificaron entre los deportados a personas con condenas por asesinato, violación, secuestro y narcotrÔfico.
Preocupación por el perfil de algunos retornados
La llegada de deportados con antecedentes penales aƱade un factor sensible al panorama migratorio cubano. No se trata solo del volumen de retornos, sino tambiƩn del perfil de parte de los expulsados.
Ese elemento ha empezado a marcar una diferencia frente a etapas anteriores, cuando La Habana evitaba aceptar con regularidad a cubanos deportados desde Estados Unidos con historial criminal en ese paĆs.
El Gobierno cubano mantiene su discurso habitual sobre la necesidad de una migración āregular, segura y ordenadaā y volvió a advertir sobre los riesgos de las salidas irregulares.
Sin embargo, esa narrativa choca con la realidad de una Isla empujada por una crisis económica prolongada, apagones, escasez y falta de expectativas. Reuters reportó en 2025 que, desde 2020, alrededor de un millón de cubanos habĆa abandonado el paĆs, una seƱal de la magnitud del Ć©xodo reciente.