El precio del dólar cayó con fuerza durante la última semana en el mercado informal cubano, después de alcanzar un máximo histórico de 695 pesos el 21 de junio. Un análisis publicado el 1 de julio por Elaine Castro Castañeda atribuye el retroceso a los anuncios económicos del Gobierno, un posible aumento en la entrada de divisas y movimientos especulativos ante la futura creación de casas de cambio privadas.
La moneda estadounidense acumuló una caída de 90 pesos desde su máximo hasta ubicarse el martes en 605 CUP. El ajuste ocurrió después de varias semanas de ascenso y en medio de expectativas sobre nuevas empresas, inversiones privadas y la posibilidad de comprar acciones en entidades estatales.
El primer factor señalado es el anuncio de la legalización de casas de cambio privadas. Hasta ahora, las operaciones de divisas fuera de los canales estatales eran perseguidas. La apertura de un mercado autorizado podría incorporar más vendedores y generar un aumento inicial de la oferta, con presión temporal sobre el precio.
Castro también considera posible que esté entrando un mayor flujo de dólares ante las medidas anunciadas. Esas divisas podrían dirigirse a la creación de negocios, la adquisición de acciones y otras inversiones. Sin embargo, el alcance real de ese movimiento todavía no puede determinarse.
Otra hipótesis plantea que grandes operadores podrían estar provocando una caída para comprar dólares más baratos antes de comenzar a funcionar dentro del mercado legal. Según esa interpretación, una mayor oferta genera miedo entre los ahorradores, quienes venden sus divisas y amplían el descenso. Se trata de una posibilidad planteada en el análisis, no de una maniobra comprobada.
El texto también advierte sobre la posible formación de un circuito concentrado. Los mismos actores que importan alimentos mediante mipymes podrían operar casas de cambio y controlar tanto la demanda como la oferta. Primero colocarían dólares, luego acumularían a menor precio y finalmente los venderían con un valor superior.
La reducción es real porque las operaciones se realizan a precios menores. Sin embargo, el análisis distingue un componente relacionado con una mayor oferta y otro de carácter estratégico. Esto no significa que el peso cubano haya recuperado respaldo o capacidad de compra.
El descenso podría mantenerse durante semanas o algunos meses debido al efecto de los anuncios, la acumulación de divisas y el temor de quienes venden para evitar mayores pérdidas. No obstante, Castro sostiene que esos factores no eliminan las causas estructurales de la depreciación del CUP.
Cuba continúa dependiendo de las importaciones para cubrir necesidades básicas, mientras el Estado y las mipymes requieren dólares y euros para adquirir mercancías en el exterior. La falta de producción nacional, el déficit de divisas y la debilidad del peso mantienen una demanda elevada de moneda extranjera.
El análisis concluye que la baja actual podría representar una combinación de legalización, especulación y reorganización del negocio cambiario. La tendencia de fondo seguiría favoreciendo un dólar alto mientras el país importe más de lo que exporta. Castro recomienda evitar decisiones impulsivas, aunque cualquier operación con divisas implica riesgos y depende de las necesidades de cada persona.