Raúl Castro cumple este 3 de junio 95 años de edad, una cifra que coincide con otro dato significativo: ha pasado 67 de esos años ocupando posiciones de poder dentro del aparato político y militar cubano.
Mientras el exmandatario celebra un nuevo aniversario, Cuba atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente, marcada por apagones, escasez de alimentos, falta de combustible, inflación y una emigración masiva que ha vaciado barrios enteros de jóvenes y profesionales.
Desde que asumió la jefatura de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en 1959, Raúl Castro se mantuvo en el núcleo del poder cubano.
Fue ministro de las FAR durante décadas, primer vicepresidente durante buena parte del gobierno de Fidel Castro, presidente entre 2008 y 2018 y primer secretario del Partido Comunista hasta 2021.
Aunque ya no ocupa cargos oficiales de primer nivel, su figura continúa asociada a un sistema político que ha gobernado la Isla durante más de seis décadas.
Su cumpleaños llega en un contexto especialmente complejo para los cubanos. Los problemas de abastecimiento, la crisis energética y el deterioro de los servicios públicos continúan afectando la vida cotidiana de millones de personas.
A ello se suman las sanciones de Estados Unidos, que han limitado el acceso del país a financiamiento internacional y han agravado las dificultades económicas existentes.
Sin embargo, numerosos críticos del Gobierno sostienen que los problemas de Cuba no pueden atribuirse únicamente a factores externos.
Señalan que décadas de centralización económica, restricciones al sector privado y decisiones adoptadas por la dirigencia política han contribuido al estancamiento productivo y a la dependencia de importaciones que hoy afectan al país.
También cuestionan las prioridades del Estado en medio de la crisis. Mientras amplios sectores de la población enfrentan escasez de productos básicos y frecuentes interrupciones eléctricas, el Gobierno ha continuado destinando recursos a proyectos turísticos y a la expansión de instalaciones hoteleras orientadas a la captación de divisas.
Para sus detractores, esta estrategia favorece la obtención de ingresos y los intereses de grupos empresariales vinculados al Estado, sin traducirse en mejoras sustanciales para la mayoría de los ciudadanos.
A los 95 años, Raúl Castro representa para sus seguidores una figura histórica de la Revolución. Para sus críticos, en cambio, simboliza la continuidad de un modelo político que, después de más de medio siglo en el poder, no ha logrado ofrecer soluciones duraderas a los problemas que afectan a la población cubana.
Su aniversario coincide así con el descontento dentro y fuera de la Isla sobre el legado de una generación que ha dirigido el destino del país durante prácticamente toda una vida, negando la democracia al pueblo.