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Régimen culpa al embargo por falta de medicamentos mientras importaciones aumentan

Mientras se quejan, buques con cargamentos destinados a tiendas en dólares siguen llegando desde EEUU

La dirección del Hospital Universitario Vladimir Ilich Lenin, en Holguín, reconoció carencias de medicamentos, insumos y equipos para atender embarazos de riesgo, y atribuyó parte de esa situación al embargo de Estados Unidos.

El señalamiento, difundido desde el propio centro, reaviva una crítica que ha ganado fuerza en los últimos años: el porqué el régimen cubano mantiene otras prioridades de gasto mientras el sistema sanitario se deteriora y pone en peligro a pacientes vulnerables.

Escasez de insumos en el Hospital Lenin de Holguín

Según directivos del hospital, el área obstétrica enfrenta limitaciones por la falta de antibióticos, esteroides y materiales quirúrgicos básicos. Se trata de recursos esenciales para intervenir a embarazadas con complicaciones y reducir riesgos en partos o cirugías de urgencia.

La situación adquiere mayor gravedad porque el propio centro admite fallas en suministros imprescindibles, entre ellos el oxígeno medicinal y las suturas. Sin esos recursos, cualquier procedimiento se vuelve más inseguro y la capacidad de respuesta médica cae de forma drástica.

Rubén Reynaldo Rojas, subdirector del área materno-infantil, también reconoció que parte del equipamiento quirúrgico lleva más de seis décadas en uso. Muchas mesas de operaciones y otros dispositivos instalados en los salones pertenecen a la etapa en que el hospital fue inaugurado, cuando predominaba tecnología soviética que hoy resulta obsoleta.

Equipos obsoletos y personal bajo presión

La falta de renovación en salones y salas no es un problema menor. El desgaste acumulado afecta la calidad de la atención y eleva los peligros para miles de pacientes. A ello se suman apagones, escasez de combustible para los generadores y condiciones laborales cada vez más precarias para médicos, enfermeras y técnicos.

El propio hospital, en un texto publicado por Cubadebate, admitió que el personal trabaja en un escenario muy adverso. En una operación, la ausencia de electricidad puede dejar un salón a oscuras. Ese nivel de precariedad expone la magnitud del colapso sanitario y obliga a los profesionales a improvisar para sostener servicios básicos.

Prioridades del régimen

El cuadro contrasta con la política de inversiones del Estado. En los últimos años, cifras oficiales han mostrado que el turismo sigue captando una porción mucho mayor de recursos que áreas como salud o agricultura, incluso cuando numerosos hospitales reportan escasez de fármacos, instrumental deteriorado y falta de insumos elementales.

A eso se añade la interrogante del destino de los ingresos obtenidos por las misiones médicas en el exterior.

Durante años, esos programas han generado miles de millones de dólares para el Estado cubano, pero el uso de ese dinero sigue marcado por la opacidad. La ausencia de mejoras visibles en hospitales como el Lenin alimenta las sospechas sobre el manejo de esos fondos.

Lo ocurrido en Holguín expone un patrón que se repite en el país: autoridades que culpan al embargo mientras el sistema se desmorona y las importaciones para sectores turísticos aumentan.

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