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Renuncia jefe de Antiterrorismo de EEUU por guerra: “Irán no era una amenaza”

Joe Kent criticó la administración de Trump, su promesa rota de no iniciar guerras y su priorización de los intereses de Israel

El jefe del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, Joe Kent, renunció esta semana a su cargo tras expresar desacuerdos con la guerra en curso contra Irán impulsada por la administración del presidente Donald Trump.

En su carta de dimisión, el funcionario cuestionó la justificación del conflicto y señaló que no podía respaldar la estrategia adoptada por el gobierno.

En el documento, Kent afirmó que no estaba de acuerdo con la intervención militar y escribió: “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán”.

También sostuvo que Irán “no representaba una amenaza inminente para nuestra nación”, en referencia a los argumentos utilizados para iniciar las operaciones militares.

El exfuncionario añadió en su declaración que la decisión de avanzar hacia el conflicto estuvo influida por factores externos.

En ese sentido, indicó: “Es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”. Estas afirmaciones han generado reacciones dentro del ámbito político y de seguridad en Washington.

La salida de Kent es considerada la primera renuncia de alto nivel directamente vinculada a la ofensiva contra Irán, lo que ha puesto en evidencia diferencias internas en torno a la estrategia militar.

Su dimisión pone en tela de juicio la solidez de la inteligencia utilizada para justificar la intervención. Desde la Casa Blanca, Trump rechazó las declaraciones del exfuncionario y defendió la postura de su administración.

El mandatario sostuvo que Irán sí representaba un riesgo y calificó a Kent como débil en temas de seguridad, reiterando que la acción militar estaba justificada.

El conflicto se intensificó a finales de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra objetivos en territorio iraní.

Washington argumentó en ese momento que existía una amenaza inminente, aunque esa versión ha sido cuestionada por sectores políticos y expertos en seguridad.

En paralelo, distintos reportes de prensa han señalado que no existe consenso sobre la existencia de una causa inmediata que justificara el inicio de la guerra.

Las declaraciones de Kent coinciden con esas dudas, al señalar que la amenaza fue exagerada o mal interpretada en los análisis presentados a la administración.

De acuerdo con lo expresado por el exdirector antiterrorista, actores políticos y mediáticos habrían promovido una narrativa que impulsó la intervención militar. Estas afirmaciones han sido rechazadas por el gobierno estadounidense.

En el ámbito interno, la ofensiva ha generado protestas en distintas ciudades de EEUU. Grupos de ciudadanos y organizaciones han cuestionado el inicio del conflicto

Una de las protestas más viralizadas fue la de un exmarine que acudió al Capitolio y protestó contra la guerra en Irán, afirmando que “nadie quiere enviar a sus hijos a pelear por Israel”, por lo que fue detenido y guardias le rompieron el brazo.

La renuncia de Kent se produce en este contexto de tensiones políticas y sociales, y refleja divisiones dentro de las instituciones encargadas de la seguridad nacional.

Mientras la administración Trump mantiene su postura sobre la amenaza iraní, ciudadanos y los propios funcionarios de EEUU discrepan sobre la necesidad de involucrar al país en un nuevo conflicto armado.

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