Las gigantografías con los rostros de Hugo Chávez y de la representación digitalizada de Simón Bolívar fueron retiradas el 26 de agosto de 2026 de la fachada del Palacio de Justicia de Caracas, en una modificación visual que cambia uno de los símbolos más visibles del edificio judicial venezolano.
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El retiro fue documentado en un registro audiovisual difundido por el periodista Robert Lobo y ocurre dentro de una reorganización de la imagen institucional impulsada por el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.
Las imágenes, ubicadas en el arco principal del Palacio de Justicia frente a la avenida Bolívar, habían permanecido durante años como parte de la estética oficial de una sede vinculada al Poder Judicial venezolano. Tras su eliminación, el espacio fue ocupado por dos grandes pancartas azules con el logotipo del “Plan Venezuela Renace”, una iniciativa presentada por la administración de Rodríguez después de los eventos sísmicos registrados en junio.
El cambio generó atención en redes sociales, donde usuarios compartieron fotografías y videos del edificio sin las figuras de Chávez y Bolívar. El material difundido por Robert Lobo permitió observar la sustitución de los elementos visuales que durante años estuvieron asociados al discurso oficial de la llamada Revolución Bolivariana.
La salida de símbolos históricos asociados al chavismo
La imagen de Hugo Chávez formaba parte de una amplia estrategia de presencia simbólica en espacios públicos venezolanos. Desde su llegada al poder y especialmente después de su fallecimiento en 2013, el rostro del exmandatario fue incorporado en edificios gubernamentales, programas sociales y campañas oficiales.
Junto a la figura de Chávez también fue retirada la reconstrucción digital del rostro de Simón Bolívar, conocida como el “Bolívar digital”. Esta representación fue desarrollada mediante estudios científicos y forenses promovidos durante el gobierno chavista entre 2010 y 2012.
La imagen fue presentada entonces como una aproximación al verdadero rostro del Libertador y posteriormente se convirtió en uno de los elementos utilizados dentro de la simbología oficial del Estado venezolano.
La eliminación de estas figuras del Palacio de Justicia representa un cambio visible en la identidad gráfica de una institución que durante años estuvo relacionada con símbolos centrales del chavismo y del proyecto político impulsado por Chávez.
Nueva identidad visual bajo el concepto Venezuela Renace
El retiro de las gigantografías del Palacio de Justicia ocurre en medio de otros cambios reportados en espacios oficiales venezolanos. Según medios locales, algunas instituciones y programas públicos han comenzado a mostrar una nueva imagen alejada de los elementos tradicionales asociados al chavismo.
Uno de los casos mencionados es el Salón Néstor Kirchner del Palacio de Miraflores, un espacio inaugurado durante el gobierno de Chávez en homenaje al expresidente argentino y que posteriormente fue intervenido con la eliminación de referencias relacionadas con esa etapa política.
También se reportaron modificaciones en la feria gubernamental “Venezuela Come Pescado”, donde dejaron de aparecer imágenes de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Cilia Flores para dar paso a una nueva identidad gráfica vinculada a la administración actual.
La incorporación del color azul y del concepto “Venezuela Renace” marca una diferencia frente a la imagen histórica del chavismo, asociada durante años al color rojo y a la presencia constante de Chávez y Bolívar en espacios públicos.
Sectores opositores y usuarios en redes sociales interpretaron estos cambios como un posible proceso de sustitución de la simbología tradicional de la Revolución Bolivariana. Otros sectores los presentan como una renovación de la imagen institucional del gobierno.
Hasta el momento, las autoridades venezolanas no han ofrecido una explicación pública detallada sobre las razones específicas del retiro de las gigantografías ni han confirmado si existe un plan general para modificar la imagen de otros edificios estatales.
El cambio en el Palacio de Justicia ocurre dentro de un contexto de reorganización política en Venezuela, donde la administración interina de Delcy Rodríguez busca establecer una nueva narrativa institucional mediante símbolos distintos a los utilizados durante más de una década por el chavismo.