Rosa María Payá prepara una estructura política y administrativa para conducir una eventual transición democrática en Cuba si la presión del gobierno de Donald Trump provoca la caída del régimen comunista.
La opositora cubana explicó este martes 23 de junio, durante una entrevista con Bloomberg en Miami, que varios grupos trabajan en un programa para mantener los servicios públicos y organizar elecciones libres.
La activista, de 37 años, encabeza Cuba Decide y mantiene contactos frecuentes con funcionarios estadounidenses, según declaró al medio. El secretario de Estado, Marco Rubio, también la designó para dirigir la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos.
Payá considera que la crisis interna y las acciones de Washington han colocado al sistema político cubano ante su mayor amenaza en décadas.
En marzo, la fundadora de Cuba Decide reunió en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Miami, a representantes de unos 50 movimientos opositores, organizaciones cívicas y grupos de disidentes.
Los participantes firmaron el “Acuerdo por la Libertad”, una propuesta destinada a coordinar el cambio político y evitar un vacío institucional si las autoridades comunistas pierden el control del país.
El documento estableció nueve comités encargados de preparar programas para áreas esenciales como salud, educación, seguridad pública y recuperación económica.
De acuerdo con Payá, los equipos también han identificado a profesionales de la diáspora y empleados de organismos estatales dentro de la Isla que podrían asumir responsabilidades técnicas y garantizar la continuidad de los servicios básicos durante el período de transición.
La hoja de ruta plantea convocar elecciones libres entre 18 y 36 meses después del inicio del proceso. Payá evitó aclarar si buscaría la presidencia. “Quiero que los cubanos elijan a su presidente”, afirmó.
Añadió que una posible candidatura personal solo sería decidida cuando existan instituciones democráticas, garantías electorales y condiciones para que la ciudadanía pueda votar sin coacción.
Trump no ha confirmado que respalde a Payá para dirigir una Cuba posterior al comunismo. Personas familiarizadas con las deliberaciones de la administración señalaron a Bloomberg que existen dudas sobre la experiencia, la influencia interna y la capacidad operativa de la fragmentada oposición.
El Departamento de Estado indicó que mantiene reuniones con distintas organizaciones para impulsar sus objetivos de política exterior.
Payá rechaza que Washington entregue la transición a figuras vinculadas con la cúpula gobernante, como ocurrió en Venezuela después de la captura de Nicolás Maduro, según la versión publicada por Bloomberg.
A su juicio, funcionarios del sistema cubano no deben encabezar el cambio. “¿Por qué íbamos los cubanos a dejar la transición en manos de los corruptos y los incompetentes del régimen?”, cuestionó.
El profesor retirado Andy Gómez, cofundador del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Estadounidenses de la Universidad de Miami, advirtió que cualquier liderazgo enfrentará dificultades para obtener respaldo dentro de la Isla.
Muchos ciudadanos desconocen a los principales opositores y han vivido durante décadas bajo una propaganda oficial que presenta el capitalismo y el pluralismo político como amenazas.
La trayectoria de Payá está marcada por el activismo de sus padres, Oswaldo Payá y Ofelia Acevedo. El fundador del Movimiento Cristiano Liberación promovió el Proyecto Varela, que consiguió unas 11.000 firmas para solicitar reformas democráticas.
Murió en 2012 en un accidente automovilístico cuya responsabilidad fue atribuida a agentes estatales por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, acusación negada por La Habana.
En 2015, Payá creó Cuba Decide desde Miami. La organización asegura contar con 3.500 miembros registrados dentro de Cuba y afirma que 50 de sus integrantes permanecen encarcelados.
La activista intensificó sus gestiones en Washington tras el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025. Aunque reconoce desconocer el plan definitivo del mandatario, sostiene que la oposición ya presentó una alternativa para conducir al país hacia la democracia.