Gustavo Martínez, sobreviviente del hundimiento del remolcador 13 de Marzo, reveló nuevos detalles sobre la tragedia ocurrida el 13 de julio de 1994 y denunció que, tras ser rescatado, fue detenido y trasladado a Villa Marista, donde sospecha que le administraron sustancias sedantes durante los interrogatorios.
El electricista cubano también relató cómo perdió a su esposa, su hija de casi seis meses y su suegro, y aseguró que más de tres décadas después continúa reclamando justicia por lo sucedido.
Martínez afirmó que durante buena parte de la persecución creyó que la embarcación podría mantenerse a flote. Confiaba en la resistencia del casco de madera y en la bomba de achique, pese a los potentes chorros de agua. Según su testimonio, una embestida final dañó la estructura y provocó la entrada rápida de agua mientras numerosas personas permanecían en los compartimentos inferiores.
Su hijo sobrevivió sin saber nadar
El sobreviviente explicó que no logró bajar hasta donde se encontraban su esposa y su bebé. Otro pasajero, identificado como Dariel, le dijo después que había visto a la niña moviéndose en el agua antes de que una bombilla explotara y todo quedara a oscuras. Martínez asegura que su esposa ya había muerto ahogada. Su hijo de nueve años, que tampoco sabía nadar, consiguió salir y permanecer con vida hasta ser rescatado.
Martínez también recordó que algunas madres mostraron a sus hijos mientras gritaban que había menores que no sabían nadar. Según su versión, los chorros de agua continuaron y llegó a escuchar una expresión equivalente a “que se mueran”. El propio entrevistado reconoce que ningún sobreviviente pudo observar todo lo ocurrido, pues cada persona presenció la tragedia desde una posición diferente.
Tras quedar exhausto y herido mientras ayudaba al patrón, Martínez terminó enredado en una cuerda y sin fuerzas. Finalmente fue izado. Además, asegura que nunca pudo recuperar los cuerpos de su esposa, su hija y su suegro para darles sepultura.
Denuncia detención e interrogatorios en Villa Marista
Después del rescate, Martínez sostiene que fue detenido ese mismo día. Primero permaneció en Jaimanitas y luego fue trasladado a Villa Marista. Afirma que estuvo recluido sin juicio y considera que el objetivo era mantenerlo incomunicado, impedirle hablar con la prensa y controlar la versión pública del hundimiento.
Una de sus denuncias más delicadas se refiere a los interrogatorios. Martínez sospecha que las autoridades le suministraron alguna sustancia sedante o psicotrópica en los líquidos que debía consumir. Dice que experimentaba lentitud y somnolencia y cree que buscaban debilitarlo para obtener declaraciones convenientes a la narrativa oficial. No obstante, la acusación se basa en sus recuerdos y no está acompañada por pruebas médicas independientes.
Sospechas sobre muertes posteriores y reclamo de justicia
Martínez también asegura que ocho personas relacionadas con el remolcador murieron posteriormente y sospecha que algunos de esos fallecimientos podrían no haber sido casuales. Entre los nombres mencionados aparece Jorge García, investigador que dedicó décadas a documentar el hundimiento del remolcador 13 de Marzo. Sin embargo, la entrevista no aporta pruebas que demuestren la existencia de una operación organizada para silenciar a sobrevivientes.
El cubano relató además que años atrás escuchó un disparo cerca de él mientras realizaba un trabajo en Estados Unidos. No vio al responsable ni denunció el hecho, aunque posteriormente llegó a sospechar que pudo guardar relación con su condición de sobreviviente. También afirmó haber recibido información sobre una persona que habría participado en una de las embarcaciones involucradas en la persecución y que posteriormente habría residido en Tampa.
Martínez sostiene que algunos sobrevivientes y familiares mantienen iniciativas legales relacionadas con el caso. Aunque reconoce que una eventual indemnización tendría importancia, insiste en que ninguna compensación puede sustituir a su esposa, su hija y su suegro. Más de 30 años después, asegura que su prioridad es preservar la memoria del remolcador 13 de Marzo, identificar responsabilidades y evitar que la tragedia sea olvidada.