China podría convertirse en el proveedor de una nueva infraestructura de internet satelital para Cuba mediante Qianfan, también conocida como SpaceSail, una constelación de satélites de órbita baja presentada como alternativa a Starlink.
La posibilidad fue planteada el 17 de agosto por el académico estadounidense Larry Press, quien considera que el proyecto chino reúne condiciones políticas y tecnológicas para entrar en la Isla.
Press, que lleva décadas siguiendo el desarrollo de las telecomunicaciones cubanas, sostiene que Qianfan sería actualmente una de las constelaciones con mayores posibilidades de ofrecer servicio en el país. Su análisis se apoya, entre otros factores, en la relación entre los gobiernos de La Habana y Beijing.
China mantiene una fuerte presencia en las telecomunicaciones cubanas
El experto también toma en cuenta el papel que empresas chinas como Huawei y ZTE han desempeñado durante años en la infraestructura tecnológica cubana. Esa presencia podría facilitar una eventual integración de servicios satelitales chinos con las redes existentes en el territorio nacional.
Qianfan funciona mediante satélites situados en órbita terrestre baja, una tecnología similar en concepto a la utilizada por Starlink. Este tipo de redes busca ofrecer acceso a internet mediante una gran cantidad de satélites capaces de cubrir amplias zonas y reducir la dependencia de conexiones terrestres tradicionales.
El modelo chino sería diferente al de Starlink
La principal diferencia estaría en la forma de prestar el servicio. Starlink puede ofrecer conectividad con un grado importante de independencia respecto a los operadores nacionales, mientras que Qianfan busca expandirse mediante acuerdos con gobiernos y compañías locales de telecomunicaciones.
En el caso cubano, una eventual entrada del sistema chino podría realizarse a través de ETECSA y quedar sometida a las normas establecidas por las autoridades. De concretarse bajo ese modelo, el Estado conservaría capacidad para administrar el acceso a la red y mantener sus mecanismos de supervisión.
Esa fórmula permitiría aumentar la cobertura o mejorar la velocidad de las conexiones sin modificar necesariamente el sistema de control sobre internet existente en Cuba. La modernización de la infraestructura, por tanto, no implicaría automáticamente una mayor libertad de acceso para los usuarios.
Más conexión no significaría necesariamente un internet abierto
El análisis plantea que Qianfan podría resultar atractivo para el Gobierno cubano precisamente porque permitiría incorporar una tecnología satelital más avanzada sin renunciar al filtrado, vigilancia y control de las comunicaciones que ejerce mediante la estructura estatal.
La posibilidad contrasta con un servicio independiente como Starlink, que podría reducir la capacidad del Gobierno para controlar completamente la conexión de determinados usuarios. Una solución desarrollada junto a China, en cambio, sería más compatible con el modelo centralizado que mantiene La Habana.
Hasta ahora, sin embargo, no existe evidencia de negociaciones confirmadas entre Cuba y China para introducir Qianfan en la Isla. La hipótesis procede del análisis de Larry Press y se basa en las relaciones políticas, la infraestructura existente y la estrategia internacional del proyecto chino, por lo que una eventual llegada del denominado “Starlink chino” continúa siendo una posibilidad y no un acuerdo anunciado.