Donald Trump reafirmó que su meta migratoria ya no se limita a impedir nuevas llegadas, sino también a expulsar a migrantes que actualmente viven en Estados Unidos, incluidos residentes legales y personas con trÔmites pendientes.
En una conversación informal con periodistas durante un vuelo en el Air Force One, difundida posteriormente por la Casa Blanca, el mandatario detalló su visión de lo que denomina āreverse migrationā, una polĆtica que, de implementarse en su totalidad, transformarĆa el sistema migratorio estadounidense.
SegĆŗn Trump, el concepto es literal: āSignifica sacar a la gente que estĆ” en nuestro paĆs. Sacarlos de aquĆ. Quiero sacarlosā. El presidente aseguró que āmuchas personasā que hoy residen en territorio estadounidense āno deberĆan estarā y atribuyó su presencia al gobierno anterior.
La declaración se suma a la serie de mensajes que ha repetido desde que retomó el poder, centrados en endurecer tanto los procesos de entrada como la permanencia de migrantes ya establecidos.
Las afirmaciones surgieron en un momento de tensión tras el ataque en Washington D.C. protagonizado por un ciudadano afgano, que dejó a dos miembros de la Guardia Nacional heridos y desató nuevas medidas restrictivas.
Trump defendió la suspensión total de los dictĆ”menes en casos de asilo, una decisión que justificó con el argumento de que paĆses āpoco amistosos o fuera de controlā podrĆan enviar personas que, en su criterio, representan un riesgo para la seguridad nacional. Sobre la duración de esta pausa, fue tajante: āMucho tiempo. No queremos a esa genteā.
Consultado sobre a quiĆ©nes se referĆa con ese tĆ©rmino, mencionó a Somalia y aprovechó para arremeter contra la congresista Ilhan Omar, insinuando incluso que deberĆa ser expulsada del paĆs.
En paralelo, el presidente indicó que estĆ” dispuesto a quitar la ciudadanĆa a naturalizados que, segĆŗn Ć©l, āsocaven la tranquilidad nacionalā. Preguntado directamente si planea aplicar procesos de desnaturalización, respondió: āSi tengo el poder para hacerlo, lo harĆ©. Absolutamenteā.
Estas declaraciones coinciden con un giro profundo en su polĆtica migratoria. Desde su retorno a la Casa Blanca, Trump ha acelerado las revisiones masivas de green cards de ciudadanos de al menos 19 paĆses, entre ellos Cuba, Venezuela, Nicaragua y HaitĆ.
El objetivo declarado es identificar a personas que āno aporten al paĆsā o que representen, segĆŗn su narrativa, algĆŗn riesgo. La administración tambiĆ©n ha retomado operativos de control intensivo, ampliado facultades de detención y reactivado programas de vigilancia comunitaria para personas con procesos pendientes.
Las organizaciones de defensa de migrantes han advertido que estas medidas podrĆan derivar en la expulsión de residentes legales con aƱos de vida en EEUU.
Varios han sido los casos de familias cubanas sometidas a procesos de revisión que frenan renovaciones de documentos o reabren expedientes cerrados, generando incertidumbre y temor en comunidades ya golpeadas por cambios anteriores.
La estrategia actual, que incluye ademÔs la suspensión indefinida de decisiones de asilo, forma parte del paquete mÔs radical impulsado por Trump desde su primer mandato.
El presidente sostiene que solo una polĆtica de āmigración inversaā puede āarreglarā la situación del paĆs, una idea que llega despuĆ©s de que el Servicio de CiudadanĆa e Inmigración (USCIS) declarara que no hay distinción entre inmigrantes legales e ilegales, y que cualquiera estĆ” en riesgo de ser expulsado.
Su mensaje, reiterado en el Air Force One, apunta a una prioridad central: no únicamente limitar nuevas entradas, sino reducir significativamente la población migrante ya instalada.
Mientras tanto, organizaciones civiles, acadĆ©micos y medios independientes insisten en que esta postura representa una ruptura con dĆ©cadas de polĆticas migratorias estadounidenses y abre la puerta a acciones que podrĆan tener consecuencias humanas y legales sin precedentes.
En lo inmediato, las comunidades afectadas permanecen en alerta ante un escenario que, segĆŗn advierten expertos, podrĆa profundizar la incertidumbre y el temor entre cientos de miles de familias.
Ā«How long does your Administration plan to pause asylum?Ā»@POTUS: Ā«A long time. We don’t want those people. We have enough problems… You know why we don’t want them? Because many of them are NO GOOD and they should NOT be in our country.Ā» š„ https://t.co/ZccfB8aGH4 pic.twitter.com/9ypuhyIFUf
ā Rapid Response 47 (@RapidResponse47) November 30, 2025