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Ucrania golpea tres refinerías rusas en 72 horas: ¿cuánto petróleo está en riesgo?

Los incendios y explosiones en instalaciones estratégicas aumentan la presión sobre Moscú, mientras persisten las dudas sobre el alcance real de los daños

Ucrania lanzó entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre de 2026 una nueva serie de ataques con drones contra tres refinerías de Rusia, situadas en las regiones de Samara, Bashkortostán y Nizhni Nóvgorod. Las instalaciones afectadas poseen una capacidad conjunta de procesamiento cercana a 33 millones de toneladas de crudo al año, alrededor del 10% del total ruso. La ofensiva busca presionar la infraestructura energética de Moscú, aunque todavía se desconoce el alcance definitivo de los daños.

Según el grupo ucraniano de seguimiento Dnipro Osint, citado por RBC-Ukraine y UNITED24 Media, los objetivos fueron Novokúibyshevsk, Bashneft-Novoil y NORSI. Los ataques ocurrieron durante tres noches consecutivas y estuvieron acompañados de reportes de explosiones e incendios. Sin embargo, las fuentes disponibles no permiten establecer cuánto combustible dejó de producirse ni durante cuánto tiempo permanecerían afectadas las operaciones.

Ataques con drones alcanzan tres importantes refinerías rusas

El primer incidente ocurrió durante la madrugada del 30 de octubre en Novokúibyshevsk, provincia de Samara. La instalación, perteneciente al grupo Rosneft, puede procesar aproximadamente 8,8 millones de toneladas de petróleo anuales y fabrica derivados utilizados en distintos sectores, incluido el transporte aéreo. Videos difundidos desde la zona mostraron columnas de humo y llamas próximas al complejo industrial.

Al día siguiente se reportaron explosiones en un área industrial de Ufá, capital de Bashkortostán, donde funciona Bashneft-Novoil. Esta planta tiene una capacidad primaria cercana a siete millones de toneladas al año. Aunque fuentes ucranianas la señalaron como objetivo, las autoridades rusas no ofrecieron inicialmente un balance detallado de los daños, por lo que el impacto sobre sus unidades de producción permanece sin confirmación independiente.

La tercera ofensiva tuvo lugar durante la madrugada del 1 de noviembre en Kstovo, región de Nizhni Nóvgorod. Allí se encuentra NORSI, una de las mayores refinerías de la compañía Lukoil, con capacidad para procesar aproximadamente 17 millones de toneladas anuales. Después del ataque se registró un incendio de gran magnitud. Las autoridades regionales reconocieron daños, mientras continuaban las labores de evaluación.

¿Perdió Rusia el 10% de su capacidad de refinación?

La suma de las capacidades nominales de las tres plantas ronda los 33 millones de toneladas por año. Esa cifra equivale aproximadamente a una décima parte de la infraestructura refinadora rusa, pero no representa una pérdida comprobada de producción. Para determinar el impacto real será necesario conocer qué unidades quedaron fuera de servicio, su nivel de utilización previo y el tiempo requerido para repararlas.

El sector petrolero ruso ya enfrentaba dificultades antes de estos incidentes. Un análisis publicado en septiembre por la Agencia Internacional de la Energía señaló que el procesamiento de crudo había caído a su nivel más bajo en más de dos décadas. También describió disminuciones en la producción de gasolina y diésel, además de restricciones gubernamentales a las exportaciones para proteger el abastecimiento interno.

Nuevos golpes complican el panorama energético de Moscú

El viceprimer ministro ruso Alexandr Nóvak había reconocido el 30 de octubre ataques contra tres refinerías y una instalación gasoquímica, aunque aseguró que los daños eran limitados. Sus declaraciones correspondían a operaciones reportadas durante esa jornada y no constituían una evaluación definitiva de los incidentes ocurridos posteriormente en Ufá y Kstovo.

Las restricciones rusas a las ventas exteriores de combustible tampoco comenzaron con esta ofensiva. Moscú ya había adoptado medidas para proteger su mercado interno y estudiaba nuevas prórrogas. Por tanto, sería incorrecto atribuir exclusivamente a los ataques de estos tres días las limitaciones comerciales que afectan al sector energético.

La sucesión de operaciones confirma que las instalaciones petroleras continúan siendo objetivos de la guerra iniciada con la invasión rusa de Ucrania en 2022. Para Cuba, que mantiene relaciones energéticas con Moscú y atraviesa una grave escasez de combustible, cualquier alteración prolongada del suministro ruso podría adquirir relevancia. No obstante, hasta ahora no existe evidencia de que estos tres ataques hayan provocado cambios específicos en los envíos destinados a la Isla.

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