El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo una decisión sin precedentes en la historia financiera del paĆs: ordenó la suspensión de la producción de nuevas monedas de un centavo.
āDurante demasiado tiempo, Estados Unidos ha acuƱado monedas de un centavo que, literalmente, nos cuestan mĆ”s de dos centavos. Ā”Esto es un derroche! He dado instrucciones a mi secretario del Tesoro (Scott Bessent) para que se deje de producir nuevas monedas de un centavo. Eliminemos el derroche del presupuesto de nuestra gran nación, aunque sea centavo a centavoā, expresó Trump en la red Truth Social.
Los informes oficiales señalan que el costo de fabricar cada centavo supera los dos centavos, debido a los gastos asociados con los materiales y el proceso de producción. Esto ha representado una carga económica considerable para la Casa de la Moneda de EE.UU.
La medida ha provocado un intenso debate, ya que, si bien Trump puede influir en las decisiones del Departamento del Tesoro, la responsabilidad de autorizar la producción de monedas recae en el Congreso, según las disposiciones establecidas desde la fundación de la Casa de la Moneda en 1792.
En 2024, la acuƱación de centavos generó pĆ©rdidas superiores a los 85 millones de dólares, con la fabricación de aproximadamente 3.200 millones de estas monedas. El costo de cada Ā«pennyĀ» o ākiloā, como se le conoce en Cuba, alcanzó los 0,037 dólares, superando su valor nominal.
Asimismo, la moneda de cinco centavos también representa pérdidas, ya que su fabricación tiene un costo de 0.14 dólares por unidad.
Expertos en economĆa coinciden en que la eliminación del centavo tendrĆ” un impacto mĆnimo en la economĆa, dado que las transacciones en efectivo simplemente se redondearĆ”n al mĆŗltiplo de cinco mĆ”s cercano, sin afectar significativamente a los consumidores.
Esta decisión no es inĆ©dita a nivel internacional. PaĆses como CanadĆ” y varias naciones europeas han retirado de circulación sus monedas de menor denominación sin consecuencias económicas negativas.
En CanadÔ, por ejemplo, la suspensión de la acuñación del centavo en 2012 permitió reducir costos y facilitó las transacciones.
Mientras algunos ciudadanos lamentan la desaparición de una moneda emblemĆ”tica que ha llevado la imagen de Abraham Lincoln desde 1909, otros consideran que esto podrĆa incrementar su valor en el mercado numismĆ”tico.
El debate sigue abierto, pero todo indica que la era del āpennyā en Estados Unidos, una moneda tan icónica que ha sido parte de frases populares, estĆ” llegando a su fin, marcando otro acontecimiento dentro de la polĆ©mica administración republicana.