La policĆa de Florida arrestó el pasado jueves a Yamaris Marrero, una ciudadana de origen cubano de 45 aƱos, residente de Hallandale Beach, tras ser acusada de daƱar un auto Tesla en el estacionamiento del Aventura Mall, ubicado en Miami-Dade.
El incidente ocurrió el sĆ”bado alrededor de las 12:45 p.m., cuando Marrero utilizó un āgran pedazoā de chicle para causar daƱos en el mecanismo de la manija de la puerta del vehĆculo elĆ©ctrico. El daƱo fue estimado en 2.623 dólares.
Según el informe de arresto, el acto fue presenciado por un guardia de seguridad del centro comercial, quien identificó a la mujer después de que se revisaran las cÔmaras de seguridad. Marrero, quien inicialmente fue acusada de un delito de odio, luego enfrentó un cargo por daño a la propiedad de tercer grado, un delito grave. En la audiencia de fianzas, se le impuso una fianza de 2.500 dólares.
El propietario del Tesla, que habĆa sido testigo del vandalismo a travĆ©s de las cĆ”maras del vehĆculo, expresó sentirse perseguido debido a la controversia polĆtica que rodea al fundador de la marca, Elon Musk, y su relación con el presidente Donald J. Trump.
Y es que este hecho ocurre en medio de un creciente nĆŗmero de ataques a vehĆculos de Tesla, los cuales han aumentado en las Ćŗltimas semanas. A raĆz de estos actos de sabotaje, el presidente de EEUU advirtió pĆŗblicamente que los responsables podrĆan enfrentarse a penas de hasta 20 aƱos de prisión.
La advertencia presidencial fue respaldada por una serie de medidas por parte del Departamento de Justicia, que ha intensificado las acciones contra los ataques a propiedades de Tesla. En los Ćŗltimos dĆas, se han presentado cargos federales contra tres personas acusadas de atacar vehĆculos de la marca en diferentes estados, como Carolina del Sur, Oregón y Colorado.
Este aumento en los ataques coincide con una disminución en las ventas de Tesla, que han caĆdo un 45% en Europa durante el mes de enero, afectando especialmente a paĆses como EspaƱa. Algunos propietarios de Tesla en Europa han mostrado su descontento con la marca mediante protestas y colocando pegatinas en sus vehĆculos como una forma de distanciarse de las acciones de Musk.
En un gesto de apoyo hacia Musk, el presidente de EEUU adquirió recientemente un Tesla Model S, como parte de una estrategia de marketing que incluyó la compra en los jardines de la Casa Blanca.