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Nicaragua destituye a su embajadora en Cuba tras menos de 2 meses en el cargo

En los últimos meses, Managua ha modificado su política migratoria hacia ciudadanos cubanos con la eliminación del libre visado

La diplomática nicaragüense Daysi Ivette Torres Bosques fue destituida como embajadora de Nicaragua en Cuba apenas 50 días después de haber asumido el cargo.

En una decisión oficial que no incluyó explicaciones y que vuelve a evidenciar los cambios constantes dentro del servicio exterior del gobierno de Daniel Ortega.

La remoción quedó establecida en un acuerdo presidencial publicado en el diario oficial del país, que anuló su nombramiento realizado a inicios de febrero.

La salida se produjo cuando la funcionaria aún no cumplía dos meses en funciones en La Habana, lo que marca un relevo inusualmente rápido en una representación diplomática considerada estratégica para Managua.

Torres Bosques había llegado a Cuba tras ser retirada de su anterior cargo como embajadora en Venezuela a finales de enero, también mediante una decisión oficial sin justificación pública.

Su trayectoria incluye haber sido alcaldesa de Managua y una figura cercana al oficialismo sandinista, lo que había llevado a su designación en puestos diplomáticos clave.

La rapidez con la que fue removida de dos cargos consecutivos refleja una práctica frecuente dentro de la política exterior nicaragüense: cambios abruptos, sin explicación y con rotaciones constantes en embajadas relevantes.

En el caso de la representación en Cuba, esta tendencia se ha repetido en varias ocasiones, con nombramientos de corta duración que generan incertidumbre sobre la estabilidad de la misión.

El relevo ocurre además en un momento de ajustes en la relación entre Nicaragua y Cuba, dos gobiernos aliados en la región.

En los últimos meses, Managua ha modificado su política migratoria hacia ciudadanos cubanos. La eliminación del libre visado —que estuvo vigente desde 2021— y la imposición de nuevos requisitos de entrada marcan un giro en la dinámica entre ambos países.

Inicialmente, la flexibilización migratoria había sido presentada como una medida para fomentar el turismo, el comercio y los vínculos familiares.

Sin embargo, con el tiempo se convirtió en una ruta utilizada por miles de cubanos para salir de la Isla y continuar su camino hacia Estados Unidos. Expertos señalan que esta política también formó parte de tensiones regionales en materia migratoria.

Posteriormente, el gobierno nicaragüense endureció las condiciones de ingreso. Se estableció la obligación de tramitar visas, incluso para quienes ya contaban con documentos previos, lo que complicó el tránsito de viajeros cubanos y modificó el flujo migratorio.

El caso de Torres Bosques se suma a una serie de decisiones similares en la región. En los últimos meses, varios movimientos diplomáticos en países aliados han estado marcados por reemplazos rápidos y falta de información oficial, lo que ha sido señalado por analistas como un signo de control político centralizado sobre el servicio exterior.

En paralelo, la embajada de Nicaragua en Cuba ha registrado múltiples cambios en los últimos años. Al menos siete embajadores han pasado por ese puesto en periodos cortos, incluido un caso en el que un diplomático permaneció apenas unos días en funciones, lo que refuerza la percepción de inestabilidad.

Este nuevo relevo se produce en un contexto regional complejo, con Cuba atravesando una crisis económica y social profunda, y Nicaragua ajustando sus políticas internas y externas.

En ese escenario, la salida de Torres Bosques, sin explicación oficial, deja abiertas interrogantes sobre las razones detrás del movimiento y sobre la dirección de la política diplomática de Managua.

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