Cubanos enfrentan nuevo riesgo en México: documentos cancelados y expulsiones
Ante el cierre de vías como CBP One y el parole humanitario, varios migrantes quedaron atrapados en una situación precaria
Las autoridades migratorias mexicanas han reforzado la detección de residencias tramitadas con fraude, una ofensiva que ya está derivando en cancelaciones inmediatas de documentos, restricciones para volver a entrar al país y deportaciones.
Entre los afectados figuran cubanos que, ante el cierre de vías como CBP One y el parole humanitario, quedaron atrapados en una situación precaria y buscaron alternativas para legalizarse en territorio mexicano.
El escenario se agravó después de que miles de migrantes vieran frustrado su plan de continuar hacia Estados Unidos.
Ese cierre, ocurrido tras la llegada de Donald J. Trump al poder, dejó a muchas personas varadas y aumentó la presión por conseguir algún estatus en México. En ese sentido, crecieron las ofertas de intermediarios que prometen resolver trámites de forma rápida, al margen de los canales oficiales.
Muchos migrantes terminan recurriendo a supuestos gestores que presentan papeles falsos o emplean mecanismos irregulares para obtener tarjetas de residencia. El problema no se limita a la pérdida del documento. Cuando el Instituto Nacional de Migración (INM) detecta inconsistencias, la residencia queda sin efecto y la persona puede ser expulsada del país.
Cubanos en México enfrentan más riesgos
La exposición también puede ir más allá del plano administrativo. El uso de documentación apócrifa abre la puerta a investigaciones por posibles delitos relacionados con falsificación o fraude documental.
En la práctica, el afectado no solo pierde el beneficio migratorio que creyó haber obtenido, sino que además queda bajo sospecha ante las autoridades.
Entre cubanos y otros extranjeros aparece una conclusión repetida: la única vía confiable es el proceso legal, aunque resulte lento y desgastante. Un cubano contó que pasó meses presentándose a firmar y sin autorización para trabajar, pero sostuvo que haber dicho la verdad ante las autoridades fue decisivo para sostener su caso.
Otra migrante, de nacionalidad colombiana, aseguró que tardó casi tres años en alcanzar la residencia permanente luego de pedir asilo y cumplir controles periódicos. Su experiencia refuerza la idea de que la regularización puede tomar mucho tiempo, pero sigue siendo posible sin recurrir a atajos peligrosos.
Denuncias, estafas y posibles redes internas
Testimonios recopilados por la prensa local señalan que no basta con invalidar documentos fraudulentos, y varios migrantes piden actuar contra quienes lucran con la desesperación ajena y venden promesas falsas. En ese grupo aparecen señalados gestores y abogados que ofrecen resultados inmediatos fuera de los procedimientos establecidos.
En los comentarios se mencionan además prácticas presuntamente usadas para sostener fraudes, como matrimonios por conveniencia, hijos inexistentes para justificar solicitudes y hasta casos de bigamia. Según quienes relatan estas situaciones, muchas de esas maniobras terminan saliendo a la luz en aeropuertos o durante entrevistas migratorias.
Algunos atribuyen estas caídas al desconocimiento o al temor de enfrentar procesos largos, sobre todo en ciudades donde las esperas ante organismos como la COMAR pueden extenderse durante años. Aun así, la advertencia se mantiene firme: cualquier gestión fuera de la ruta oficial puede destruir el proyecto migratorio.
A ese cuadro se suman denuncias de presuntas arbitrariedades. Una comentarista afirmó que incluso residentes permanentes con años en México han perdido sus documentos al intentar reingresar, sin posibilidad inmediata de defenderse ante el INM.
Otros hablaron de una supuesta “mafia interna” y de colusión entre gestores y funcionarios, una acusación que, de confirmarse, profundizaría la indefensión de quienes creyeron haber hecho un trámite legítimo.



