Oficialismo culpa a EEUU por mala atención médica en Cuba
Las autoridades reconocieron por fin lo que negaron por años, pero solo para adoptar un tono victimista por la falta de medicamentos
El régimen de Cuba culpó al embargo estadounidense por la falta de medicamentos y la pésima atención médica en el Hospital Universitario Docente Vladimir Ilich Lenin de Holguín, uno de los principales centros maternos del país.
Por un lado, las autoridades reconocieron por fin lo que negaron por años, que la atención es deficiente y los medicamentos insuficientes, pero aceptarlo fue solo para adoptar un tono victimista ante el embargo estadounidense.
Mientras el discurso oficial insiste en culpar al embargo de Estados Unidos, los propios datos y denuncias internas muestran un sistema colapsado por la falta de inversión, negligencias médicas y abandono institucional.
El medio estatal Cubadebate atribuyó el déficit de insumos al embargo, citando declaraciones de directivos del hospital. Según explicó el subdirector del área materno-infantil, hay una fuerte escasez de antibióticos, esteroides y materiales quirúrgicos básicos.
También señaló que el equipamiento médico tiene más de 60 años de antigüedad, con tecnología soviética, y que ha sido difícil reemplazarlo.
Sin embargo, esa versión oficial contrasta con una realidad más amplia. El propio sistema de salud cubano enfrenta un deterioro estructural que no puede explicarse solo por factores externos.
En 2025, el Ministerio de Salud reconoció que la cobertura de medicamentos apenas alcanzaba el 30%, admitiendo fallas internas en la gestión.
Las condiciones dentro del hospital de Holguín reflejan ese colapso. Entre agosto y noviembre de 2025 se reportaron múltiples denuncias por presencia de chinches y cucarachas, baños sin agua, alimentos en mal estado cerca de los pacientes y ausencia de camillas.
Estos problemas evidencian un nivel de deterioro que va más allá de cualquier restricción externa. Los casos de negligencia médica también han salido a la luz.
En agosto de 2025, en ese mismo hospital, se entregó sangre equivocada a un paciente de 80 años, un error grave dentro del banco de sangre.
Meses después, en noviembre, un video mostró a un enfermo siendo trasladado en una silla común por falta de camillas. A esto se suma el testimonio de médicos que admitieron haber realizado cirugías solo alumbrados por la lámpara de su celular.
Estos hechos no son aislados. La falta de medicamentos, la escasez de personal y el deterioro de la infraestructura han provocado un aumento en indicadores clave.
La mortalidad infantil subió a 8,2 por cada 1,000 nacidos vivos en el primer semestre de 2025, mientras que la mortalidad materna alcanzó 56,3 por cada 100,000 nacimientos, casi el doble que el año anterior.
El argumento del embargo también presenta inconsistencias. Las sanciones de EEUU contemplan excepciones para la exportación de medicamentos y equipos médicos.
De hecho, en los últimos años se han aprobado exportaciones por cientos de millones de dólares en insumos sanitarios hacia Cuba.
A pesar de ello, la escasez persiste. Analistas apuntan a la falta de inversión estatal como una de las principales causas. Mientras el sistema de salud se deteriora, el gobierno ha priorizado recursos en sectores como el turismo y eventos oficiales, dejando hospitales sin insumos básicos.
El resultado es un sistema sanitario que no logra garantizar atención adecuada ni siquiera en casos críticos como embarazos de alto riesgo.
La combinación de negligencias, falta de medicamentos y condiciones insalubres ha convertido a muchos centros médicos en espacios donde la vida de los pacientes corre peligro.
En este contexto, culpar únicamente al embargo oculta una realidad más compleja: un sistema de salud debilitado por años de mala gestión, donde las decisiones internas han tenido un impacto directo en la crisis que hoy enfrentan miles de cubanos.



