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Preparan terminal rusa de taxis para turistas en La Habana, pero la crisis de transporte público sigue

Las autoridades rusas indicaron que los autos y el equipamiento técnico ya están preparados para su envío a Cuba

Moscú inició en La Habana la construcción de una terminal de taxis ruso-cubana con 50 autos Moskvich, informó esta semana el Departamento de Transportes de la capital rusa, en coordinación con autoridades de la Isla, para ofrecer servicio a turistas rusos, visitantes extranjeros y, en menor medida, a residentes de la capital cubana.

El proyecto contempla una flota de vehículos de gasolina y eléctricos. También prevé una infraestructura de carga solar para los modelos eléctricos, según reportes divulgados por medios oficiales cubanos a partir de la información publicada por el periódico ruso Izvestia.

Las autoridades rusas indicaron que los autos y el equipamiento técnico ya están preparados para su envío a Cuba.

Mientras tanto, la parte cubana ejecuta las obras en los terrenos destinados a la nueva instalación. Ambas partes mantienen comunicación para coordinar la puesta en marcha del servicio.

El anuncio coloca como beneficiarios a los turistas rusos, a los visitantes de otros países y, según la prensa estatal, a la población cubana. Sin embargo, la prioridad turística del proyecto resulta evidente en un país donde millones de cubanos enfrentan a diario un transporte público deteriorado, caro e insuficiente.

Crisis del transporte en Cuba

La llegada de una flota moderna ocurre mientras las guaguas escasean, las rutas funcionan con baja frecuencia y los pasajeros pasan horas en paradas sin garantías de traslado. La falta de combustible, piezas de repuesto y mantenimiento ha golpeado durante años el sistema estatal de transporte.

El contraste es más fuerte por la inclusión de autos eléctricos. Cuba sufre apagones prolongados en varias provincias y el sistema eléctrico nacional opera bajo tensión permanente. En ese escenario, una terminal con carga solar para taxis destinados en buena medida al turismo expone la distancia entre las prioridades oficiales y las necesidades básicas de la población.

Para muchos cubanos, el problema no es la llegada de vehículos nuevos. La crítica apunta a que esas inversiones no se orientan primero a aliviar el traslado diario de trabajadores, estudiantes, pacientes y familias que dependen de un servicio público cada vez más limitado.

Cooperación con Rusia sin solución para los cubanos

El plan forma parte de la cooperación entre La Habana y Moscú en transporte, energía y tecnología. En meses anteriores también se reportaron entregas de vehículos rusos a Cuba, dentro de una relación bilateral reforzada por ambos gobiernos.

Pese a esos acuerdos, el transporte cotidiano en la Isla no muestra una recuperación estructural. Las rutas de ómnibus mantienen baja cobertura, los carros estatales acumulan décadas de explotación y el combustible sigue marcando el ritmo de la movilidad nacional.

La nueva terminal puede mejorar el traslado de turistas en La Habana, pero no resuelve la crisis que afecta a la mayoría de la población antillana.

La imagen de un Moskvich nuevo circulando por la capital, mientras un cubano espera una guagua durante horas, resume el desequilibrio de un modelo que protege primero la vitrina turística antes que la vida diaria de la población.

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