La administración de Donald Trump endureció nuevamente las reglas migratorias para quienes ingresaron a Estados Unidos con permisos temporales y luego solicitaron la residencia permanente.
La nueva directriz establece que muchos migrantes deberán salir del país y esperar la respuesta de sus trámites desde el extranjero antes de obtener la tarjeta de residente permante, conocida como green card.
La medida afecta a miles de extranjeros, incluidos cubanos que durante décadas tuvieron procesos migratorios más flexibles en comparación con otras nacionalidades.
Ahora, el Gobierno estadounidense busca limitar los ajustes de estatus realizados dentro del país y reforzar los procesos consulares fuera de EEUU.
Según documentos citados por medios estadounidenses, la guía ordena a los funcionarios migratorios interpretar de manera más estricta la Sección 245(a) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad. Esa norma permite que ciertas personas admitidas legalmente puedan solicitar residencia permanente.
Con la nueva política, el trámite deberá completarse normalmente fuera de territorio estadounidense. Los solicitantes tendrán que regresar a sus países, asistir a entrevistas consulares y recibir una visa de inmigrante antes de volver como residentes legales.
El director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, Joseph Edlow, defendió el cambio y afirmó que el Gobierno busca restaurar el propósito original de la ley migratoria.
Según dijo, ingresar temporalmente al país no debe convertirse automáticamente en una vía para permanecer de forma permanente.
La administración Trump sostiene que muchos migrantes aprovecharon vacíos legales para quedarse en EEUU mientras esperaban respuesta a sus solicitudes migratorias. Por eso, las autoridades anunciaron que solo permitirán excepciones en casos considerados extraordinarios.
El endurecimiento migratorio también alcanzó a residentes permanentes legales. El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos creó una unidad encargada de revisar expedientes de titulares de green card para iniciar posibles procesos de deportación.
Reportes publicados por medios estadounidenses indican que miles de archivos migratorios ya fueron revisados. Las autoridades investigan posibles casos de fraude, irregularidades o situaciones que consideren riesgos para la seguridad nacional.
Los cambios golpean especialmente a la comunidad cubana. Según reportes de Asere Noticias, miles de cubanos han sido deportados desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, mientras otros permanecen detenidos en centros migratorios a la espera de audiencias o decisiones judiciales.
Durante años, los migrantes cubanos tuvieron beneficios especiales bajo políticas como “pies secos, pies mojados” y posteriormente mediante facilidades asociadas a la Ley de Ajuste Cubano.
Sin embargo, en los últimos años Washington ha reducido muchas de esas ventajas y ha endurecido controles fronterizos, permisos humanitarios y procesos de asilo.
Medios independientes también han reportado un aumento de arrestos de cubanos con órdenes de deportación pendientes y mayores restricciones para quienes entraron mediante parole humanitario.
Algunos migrantes permanecen retenidos durante meses en centros de detención migratoria en estados como Texas, Florida y Luisiana.
La nueva política forma parte de una ofensiva migratoria más amplia impulsada por Trump, enfocada en acelerar deportaciones y reducir mecanismos que permitan permanecer en EEUU mientras se resuelven trámites migratorios.
Aunque las autoridades estadounidenses aseguran que las medidas buscan fortalecer el control migratorio, organizaciones defensoras de inmigrantes advierten que los cambios podrían dejar a miles de personas atrapadas fuera del país o separadas de sus familias durante largos períodos.