El gobierno cubano aprobó la entrada de cuatro nuevas representaciones comerciales extranjeras, a pesar del endurecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Las empresas llegan en un momento complicado para la economía nacional, marcado por la retirada de varias compañías internacionales que han decidido alejarse de negocios vinculados al régimen debido a las sanciones.
Las autorizaciones fueron publicadas por el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera en la Gaceta Oficial. Las empresas ahora deberán completar su inscripción ante el Registro Nacional de Representaciones Comerciales Extranjeras para comenzar sus operaciones en la Isla.
La autorización más llamativa corresponde a Gilmar Project Finance Establishment, una firma registrada en Liechtenstein y representada desde Chipre.
La empresa se dedica a actividades de financiamiento e intermediación de inversiones y ha sido vinculada en investigaciones periodísticas a estructuras utilizadas durante años por el gobierno cubano para realizar operaciones comerciales internacionales.
Reportes publicados anteriormente señalaron que esta compañía habría participado en mecanismos financieros utilizados para adquirir combustible, productos químicos, materiales de construcción y otros recursos destinados a sectores estratégicos de la economía cubana.
Entre ellos destaca el turismo, considerado durante años la principal fuente de ingresos en divisas para el régimen. La decisión llega en medio de una creciente presión de Washington sobre empresas relacionadas con GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.
En los últimos meses, varias compañías extranjeras han reducido o cancelado operaciones en la Isla para evitar posibles sanciones.
Entre los casos más relevantes se encuentran las cadenas hoteleras españolas Meliá e Iberostar, que anunciaron su salida parcial de hoteles vinculados a entidades sancionadas.
También se sumaron la canadiense Blue Diamond, que abandonó completamente sus operaciones en Cuba, y el grupo asiático Archipelago International.
Estas decisiones representan un duro golpe para una industria turística que ya enfrentaba una fuerte caída de visitantes, apagones constantes, escasez de combustible y problemas de abastecimiento.
Además de las hoteleras, otras empresas han tomado distancia del mercado cubano. Diversos medios han reportado afectaciones a operaciones navieras, financieras y comerciales relacionadas con la Isla, incluyendo restricciones que impactan los sistemas de pago internacionales vinculados a Visa y Mastercard.
Junto a Gilmar, las autoridades cubanas aprobaron la presencia de la dominicana Sunye Industry & Trading, dedicada a la comercialización de equipos industriales y piezas de vehículos; la española Dietampa, especializada en tecnología industrial; y Hydro Difusión, también de España, enfocada en maquinaria y proyectos relacionados con la industria del plástico.
Sin embargo, las autorizaciones incluyen límites importantes. Ninguna de estas compañías podrá importar o exportar mercancías directamente dentro de Cuba ni realizar actividades de distribución comercial en el país.
La llegada de nuevas firmas ocurre mientras el gobierno intenta compensar la salida de inversionistas extranjeros y sostener sectores clave de la economía. No obstante, el desafío sigue siendo enorme.
Con el turismo en descenso, menos socios internacionales y mayores restricciones financieras, La Habana enfrenta crecientes dificultades para atraer capital y generar las divisas que necesita para enfrentar una crisis económica que continúa afectando a toda la población.