La cadena española Meliá Hotels International dejará de administrar 15 hoteles en Cuba, una decisión que refleja el deterioro que atraviesa el sector turístico de la Isla y que se produce en medio de una creciente presión de Estados Unidos sobre las empresas vinculadas al conglomerado militar GAESA.
La compañía informó a las autoridades bursátiles de España que su filial portuguesa Ilha Bela Gestão e Turismo pondrá fin de manera inmediata a los servicios de gestión, comercialización y uso de marca en esos establecimientos.
Aunque la empresa no señaló una causa específica, explicó que la decisión está relacionada con las condiciones económicas, legales y sociales que enfrenta actualmente Cuba. La medida supone un nuevo paso en el repliegue de Meliá dentro del mercado cubano.
Durante los últimos meses, la compañía ya había reconocido las dificultades que afectan al turismo nacional, incluyendo la baja ocupación hotelera, los constantes apagones y la disminución de visitantes extranjeros.
Varias instalaciones administradas por la cadena permanecían cerradas o funcionando con operaciones limitadas debido a la escasa demanda, que cayó en casi un 70% respecto al año anterior, provocando el cierre de la mitad de los hoteles de la Isla.
Entre los hoteles afectados figuran instalaciones ubicadas en algunos de los principales destinos turísticos del país, como La Habana, Varadero, Cayo Santa María, Jardines del Rey y Holguín. La lista incluye hoteles de las marcas Meliá, Sol, Paradisus e Innside.
La salida ocurre en un momento especialmente complejo para el gobierno cubano, que durante años apostó por el turismo como una de sus principales fuentes de ingresos en divisas.
Sin embargo, las cifras del sector continúan lejos de los niveles previos a la pandemia y la recuperación prometida por las autoridades no ha logrado consolidarse.
A esta situación se suma el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas (FAR).
En las últimas semanas, la administración de Donald Trump reforzó las medidas dirigidas a limitar las operaciones y fuentes de financiamiento de entidades vinculadas al aparato militar de la Isla.
GAESA mantiene una fuerte presencia en la industria turística cubana a través de hoteles, agencias de viajes, comercios y servicios financieros.
Debido a ello, varias empresas extranjeras han comenzado a revisar sus operaciones en Cuba o a reducir su exposición a posibles riesgos legales y financieros derivados de las sanciones.
Meliá aseguró que el impacto económico directo será limitado porque gran parte de los hoteles incluidos en la decisión ya se encontraban cerrados o con muy poca actividad.
No obstante, el anuncio tiene un fuerte peso simbólico, ya que la cadena española ha sido durante décadas uno de los principales socios internacionales del turismo cubano.
Por el momento, la empresa trabaja en un proceso de desvinculación ordenada para informar a clientes, proveedores y socios comerciales. Todavía no se han dado detalles sobre el futuro de las reservas existentes ni sobre la situación de los trabajadores asociados a estas instalaciones.
La decisión confirma las dificultades que enfrenta la industria turística cubana y evidencia la fatal combinación de crisis económica, problemas energéticos y presión internacional.
Todo está comenzando a traducirse en decisiones empresariales de gran impacto dentro de uno de los sectores más importantes para la economía de la Isla, donde otras grandes compañías ya han abandonado el barco.