El cantautor Silvio Rodríguez rechazó que el multipartidismo sea una garantía de justicia para Cuba y, al mismo tiempo, reconoció errores del modelo impuesto por el régimen castrista durante décadas.
El simpatizante del comunismo, con 79 años de edad, hizo esas declaraciones en una entrevista escrita concedida al medio español de izquierda elDiario.es, en medio de una crisis nacional marcada por apagones, pobreza, deterioro sanitario, falta de transporte y creciente descontento social dentro de la Isla.
El músico fue consultado sobre la posibilidad de un acuerdo entre Cuba y Estados Unidos si La Habana liquidara el grupo empresarial militar GAESA y avanzara hacia un sistema multipartidista.
Rodríguez respondió que “el diálogo es bueno cuando hay respeto mutuo”, pero evitó respaldar la apertura política como una condición necesaria para resolver la crisis cubana.
En su lugar, defendió la idea de que un gobierno debe ser “efectivo” y “justo”, además de garantizar educación, salud y jubilación digna.
Rodríguez citó a China como ejemplo de desarrollo bajo un sistema de partido único. Según dijo, se trata del único gobierno que “ha sacado de la miseria a cientos de millones de personas en unas pocas décadas”. También mencionó a Vietnam como otro caso de “grandes avances” después de una guerra devastadora.
A partir de esos ejemplos, concluyó que “no me parece que el multipartidismo a priori sea garantía de justicia”, una frase que lo distancia de los reclamos democráticos de amplios sectores de la sociedad cubana y del exilio.
La afirmación resulta relevante porque llega en un momento en que Cuba atraviesa una de sus crisis más profundas desde 1959. Bajo la dictadura de partido único del Partido Comunista de Cuba, tampoco se han cumplido las garantías de justicia prometidas por Fidel Castro.
El pueblo vive en condiciones cada vez más precarias, sin acceso estable a servicios básicos como electricidad, agua, transporte, alimentos, medicinas y atención sanitaria. En ese escenario, la llamada justicia social que durante décadas ha proclamado la izquierda oficialista queda desmentida por la realidad cotidiana de millones de cubanos.
En ese sentido, Rodríguez admitió fallas internas del modelo. Al responder sobre la apuesta oficial por la construcción de hoteles en lugar de priorizar la soberanía alimentaria, energética, la salud y la educación, sostuvo que esos planes pudieron surgir tras el acercamiento con el presidente estadounidense Barack Obama.
“Supongo que desde esa perspectiva se hicieron gastos que después ya no tenía sentido detener”, afirmó, en referencia a inversiones que hoy contrastan con hospitales deteriorados, escuelas afectadas y una economía sin capacidad de respuesta.
El artista también recordó una frase atribuida a Fidel Castro sobre el agotamiento del sistema. “Fidel dijo que nuestro modelo ya no nos servía ni a nosotros”, señaló.
Añadió que Castro definió Revolución como “cambiar todo lo que debía ser cambiado”. Desde esa referencia, cuestionó la falta de reformas reales.
“Algo que no me explico es que hayan pasado décadas de esas afirmaciones y no se hayan tomado medidas más efectivas al respecto”, dijo. Luego agregó que, si se hubiera adoptado “una economía más realista”, lo que ocurre hoy no sería posible “o al menos no de forma tan dramática”.
Reconoció además la profundidad del deterioro social. Admitió que hay “decenas de miles esperando para operarse, entre ellos varios miles de niños”. También aceptó que existe agotamiento en la población.
“El cansancio es humano”, declaró. Aun así, insistió en la capacidad de resistencia del pueblo cubano y señaló que quienes han vivido casi 80 años en el país conocen ese aguante, una idea frecuente en el discurso oficial para desplazar la responsabilidad del poder hacia la resistencia ciudadana.
Rodríguez se apegó al manual oficialista para culpar a Estados Unidos por buena parte de la crisis en Cuba. Describió un país afectado por la falta de combustible, la suspensión de clases, el cierre de universidades, la basura acumulada y la alteración de la vida cotidiana.
“La situación que tenemos es excepcional”, afirmó. Luego sostuvo que “no existe en la historia un bloqueo más largo” que el de Cuba y que, con las últimas medidas, tampoco hay uno “más cruel e inhumano”.
Además, consideró posible un ataque militar estadounidense contra Cuba y aseguró que “buena parte del pueblo cubano lucharía hasta las últimas consecuencias”.
Sobre eventuales protestas como las del 11 de julio de hace cinco años, Rodríguez dijo creer “en el derecho a la libre expresión y manifestación”. Añadió que las fuerzas del orden deben custodiar las marchas para evitar incidentes, aunque rechazó que se aprovechen las manifestaciones para “actos vandálicos y de violencia”.
También admitió que ciertas simpatías hacia una hipotética injerencia estadounidense pueden entenderse “dado el grado creciente de penurias que vive la mayoría de nuestra población”.
Esa frase resume la contradicción central de su entrevista: defiende el sistema político de partido único, pero reconoce que el modelo aplicado durante décadas no ha ofrecido soluciones efectivas a la crisis nacional.