El consumo de drogas en Cuba aumentó más de 200% durante los últimos cinco años respecto al periodo anterior a la pandemia, según reconoció este 29 de junio el toxicólogo Alejandro Mestre Barroso.
El especialista advirtió en Las Tunas que el fenómeno afecta principalmente a personas de entre 14 y 25 años, mientras las políticas preventivas y los mecanismos de vigilancia del régimen continúan mostrando graves deficiencias.
Mestre Barroso ofreció los datos durante la inauguración del Observatorio Provincial de Drogas de Las Tunas, de acuerdo con el periódico oficialista local Periódico 26.
“El incremento del consumo pospandemia ha sido dramático, con un aumento de más del 200% en comparación con el período prepandémico”, afirmó el experto.
El Centro Nacional de Toxicología registró durante 2024 unos 600 casos relacionados con el uso de estupefacientes. Más del 90% correspondió a drogas sintéticas, una cifra que no reflejaría la verdadera dimensión del problema. “Eso es la punta del iceberg”, señaló Mestre Barroso al referirse a los reportes oficiales.
El especialista también cuestionó el funcionamiento del Observatorio Nacional de Drogas, creado por las autoridades cubanas en 2025 con financiamiento de la Unión Europea. Según explicó, su “debilidad fundamental” consiste en que “no cuenta con una red a nivel sectorial, que es donde está el problema”.
Esta carencia impide obtener datos precisos en comunidades, centros educativos y territorios donde circulan las sustancias. Los especialistas radicados en La Habana elaboran informes sin disponer de una estructura capaz de evaluar directamente la evolución del consumo y sus consecuencias sociales.
El mayor nivel de consumo se concentra entre los 14 y los 25 años. Sin embargo, las autoridades sanitarias han identificado pacientes que comenzaron a utilizar drogas desde los ocho años, un dato que expone la limitada efectividad de las campañas oficiales de prevención dirigidas a niños y adolescentes.
Los hombres continúan siendo mayoría entre las personas atendidas, aunque también aumentan los casos entre mujeres. Mestre Barroso alertó sobre un crecimiento del número de embarazadas con adicciones, situación que eleva los riesgos sanitarios tanto para las madres como para los bebés.
El experto indicó además que casi el 50% de los consumidores estudiados procedía de familias funcionales, con reglas definidas y padres universitarios. El hallazgo contradice la percepción de que las adicciones aparecen únicamente en hogares desestructurados o entre personas que viven en condiciones de marginalidad.
El avance del consumo coincide con nuevos intentos de ingresar sustancias prohibidas mediante los aeropuertos cubanos. La semana pasada, las autoridades detectaron en el Aeropuerto Internacional José Martí a un pasajero que había ingerido 25 cápsulas de una sustancia cuya composición no fue revelada. Fue la segunda operación de este tipo frustrada en la terminal habanera en solo dos días.
El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana documentó 437 hechos vinculados con la producción, venta y consumo de drogas durante 2025. El informe, divulgado por Cuba Siglo 21, destacó la expansión del llamado “químico”, junto con marihuana, cocaína y otras sustancias sintéticas. Su creciente presencia territorial y comunitaria afecta especialmente a jóvenes y sectores vulnerables, mientras el régimen sigue sin articular una respuesta efectiva.