El precio del pan aumentó en La Habana desde el 2 de julio, según un aviso atribuido a la Empresa Cubana del Pan de La Habana y difundido en redes sociales. La subida, aplicada sin una explicación pública previa, afecta varias elaboraciones estatales en medio de apagones, escasez de alimentos y una pérdida sostenida del poder adquisitivo.
La nueva lista fija el pan de corteza suave de 200 gramos en 220 pesos. La pieza de 100 gramos cuesta 110 pesos, mientras la de 90 gramos quedó en 90. Las variedades de 80, 60 y 50 gramos se venden a 85, 65 y 55 pesos, respectivamente.
Otros productos también registraron precios elevados. El pan de molde de 500 gramos cuesta 550 pesos. El pan de corteza dura de 400 gramos aparece en 500 pesos y el de 200 gramos en 250. Las piezas de 100 y 50 gramos se comercializan a 125 y 65 pesos. La tortica de 40 gramos cuesta 40 pesos.
- Pan de molde de 500 g — 550.00 CUP
- Pan de corteza dura de 400 g — 500.00 CUP
- Pan de corteza dura de 200 g — 250.00 CUP
- Pan de corteza suave de 200 g — 220.00 CUP
- Pan de corteza dura de 100 g — 125.00 CUP
- Pan de corteza suave de 100 g — 110.00 CUP
- Pan de corteza suave de 90 g — 90.00 CUP
- Pan de corteza suave de 80 g — 85.00 CUP
- Pan de corteza suave de 60 g — 65.00 CUP
- Pan de corteza dura de 50 g — 65.00 CUP
- Pan de corteza suave de 50 g — 55.00 CUP
- Tortica de 40 g — 40.00 CUP
Críticas por el aumento del pan en La Habana
La ingeniera y empresaria privada Yulieta Hernández Díaz compartió una fotografía del aviso y aseguró que inicialmente pensó que se trataba de información falsa. La emprendedora cuestionó tanto el incremento como la ausencia de explicaciones sobre una decisión que afecta un alimento básico para la población.
Hernández Díaz consideró que el Estado debió informar las razones de la medida y establecer una transición transparente. También propuso licitar o arrendar las panaderías, en lugar de modificar el esquema productivo y los precios de manera repentina. A su juicio, las autoridades deberían concentrarse en importar trigo y garantizar la producción y distribución de harina.
La empresaria sostuvo que productores privados podrían asumir una parte mayor de la elaboración si contaran con acceso estable a las materias primas. Su planteamiento reabrió el debate sobre el control estatal de la industria, marcada durante décadas por problemas de abastecimiento, baja calidad y una oferta insuficiente.
Salarios y pensiones pierden poder de compra
El aumento coincide con la entrada en vigor del salario mínimo de 3.210 pesos desde el 1 de julio, aunque muchos trabajadores no recibirán el nuevo monto hasta agosto. Con ese ingreso, una persona podría comprar solo unos 14 panes de 200 gramos si destinara la totalidad del salario a ese producto.
La pensión mínima quedó fijada en 3.056 pesos, una cantidad también limitada frente a los nuevos precios. Economistas citados en el contenido estiman que una familia puede necesitar cerca de 96.000 pesos mensuales para cubrir necesidades básicas, una brecha que ayuda a explicar el rechazo ante cada encarecimiento.
Escasez de harina agrava la crisis alimentaria
La subida ocurre mientras varias provincias enfrentan dificultades para producir el pan normado. En Ciego de Ávila, 32 toneladas de harina alcanzaron para apenas dos días de elaboración destinada a más de 430.000 habitantes. Cuba requiere alrededor de 20.000 toneladas mensuales para mantener el suministro de la libreta, pero los molinos trabajan de forma limitada o permanecen paralizados.
La producción nacional de pan cayó 100.900 toneladas durante 2025, año en que 17 empresas alimentarias reportaron pérdidas por 364 millones de pesos. En redes sociales, numerosos cubanos denunciaron que el Gobierno eleva los precios sin mejorar la oferta ni explicar sus decisiones. Para muchas familias, el aumento representa otro golpe en medio de una crisis que limita incluso la compra de alimentos esenciales.