Asesinan a trabajador de seguridad en un campismo de Matanzas
De momento, no existe una versión oficial que precise cómo ocurrió el ataque
Un trabajador encargado de la seguridad del campismo de Paso del Medio, en la provincia de Matanzas, fue asesinado en circunstancias aún no aclaradas por las autoridades, según reportes difundidos por el periodista independiente Niover Licea.
La víctima fue identificada como Randy Calderón, de unos 36 años de edad, vecino del barrio La Marina y conocido en su entorno como “El Gorila”.
Calderón trabajaba en la protección del centro recreativo ubicado en la localidad matancera de Paso del Medio.
Hasta el momento, no existe una versión oficial que precise cómo ocurrió el ataque, si hubo detenidos o cuál es la línea de investigación abierta por las autoridades.
De acuerdo con testimonios recogidos por el influencer cubano, Calderón era una persona conocida en Matanzas. Antes de ocupar su puesto en el campismo, habría desempeñado labores de seguridad para figuras vinculadas al deporte cubano, entre ellas el expelotero Víctor Mesa.
Las fuentes consultadas también indicaron que el hombre, nacido en 1989, atravesaba una etapa personal compleja. Había perdido recientemente a su madre, no tenía hijos y, según allegados, carecía de un núcleo familiar cercano que lo acompañara.
Señalan a un presunto agresor con antecedentes
Versiones extraoficiales identifican como presunto responsable del crimen a Doinier Arias Peña, alias “Tito”.
Los testimonios difundidos lo describen como una persona con antecedentes penales y conflictos previos, aunque esa información no ha sido confirmada por ninguna institución del régimen.
Las primeras versiones apuntan a que la agresión habría ocurrido de forma sorpresiva. Sin embargo, los detalles centrales del hecho siguen sin verificarse: no se ha informado el arma utilizada, el motivo del ataque ni la situación legal del señalado.
También circulan referencias sobre un episodio anterior en la vida de Calderón, relacionado presuntamente con un homicidio por el cual habría cumplido condena. Esa versión, al igual que otros datos del caso, permanece sin respaldo documental público.
La ausencia de información oficial vuelve a colocar bajo escrutinio el manejo institucional de la violencia en Cuba. En hechos de este tipo, los medios estatales suelen guardar silencio o publicar datos limitados, mientras la ciudadanía depende de reportes independientes, familiares o vecinos.
El asesinato agrava la percepción de inseguridad en Matanzas. Para residentes de la zona, el hecho resulta alarmante porque ocurrió en un espacio que debía contar con condiciones mínimas de protección.



