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Minera canadiense Sherritt en riesgo tras nuevas sanciones de EEUU contra Cuba

Las sanciones llegan en medio de un momento de debilidad operativa y financiera para la empresa

La minera canadiense Sherritt International Corporation revisa el futuro de sus negocios en Cuba después de que el presidente estadounidense Donald J. Trump firmara el pasado 1 de mayo una Orden Ejecutiva que amplía las sanciones contra el régimen cubano e incluye sectores clave como energía, defensa, minería, metales, finanzas y seguridad.

La medida eleva el riesgo para empresas extranjeras con operaciones en la Isla, en especial aquellas vinculadas a entidades estatales cubanas.

La compañía informó el lunes que “está consultando con sus asesores y partes interesadas para evaluar las posibles implicaciones de la Orden Ejecutiva y está considerando los pasos a seguir en relación con los intereses de la Corporación en Cuba”.

La advertencia llega en un momento de debilidad operativa y financiera para la empresa, que durante décadas ha mantenido una presencia relevante en la economía cubana.

La posibilidad de sanciones secundarias contra bancos e instituciones financieras extranjeras que procesen operaciones con entidades cubanas bloqueadas también representa un riesgo para la compañía canadiense, pues se trata de un mecanismo que puede afectar gravemente pagos, créditos, seguros y relaciones comerciales fuera de Estados Unidos.

La orden autoriza el bloqueo de bienes e intereses bajo jurisdicción estadounidense de personas o empresas extranjeras que operen en sectores señalados de la economía cubana. Reuters reportó que la medida permite sanciones secundarias por realizar o facilitar transacciones con objetivos incluidos bajo el nuevo esquema.

Operaciones en Moa y Energas quedan bajo incertidumbre

Sherritt mantiene dos áreas centrales en Cuba. La primera es Moa Nickel S.A., en Holguín, dedicada a la extracción de níquel y cobalto. La segunda es su participación en Energas S.A., considerada el mayor productor independiente de electricidad de la Isla, con una capacidad de 506 megavatios, equivalente a entre el 10% y el 15% de la generación nacional.

La situación ya era compleja antes de la nueva ofensiva de Washington. El 17 de febrero, Sherritt suspendió sus operaciones mineras en Moa por falta de combustible y dejó la planta en modo de espera para mantenimiento.

La producción también ha mostrado deterioro en los últimos años. En 2025, la empresa reportó 25.240 toneladas de níquel y 2.729 de cobalto, por debajo de las 30.331 y 3.206 toneladas registradas en 2024. La caída estuvo asociada a la crisis energética, demoras en insumos y los efectos del huracán Melissa en octubre de 2025.

A los problemas operativos se suma una deuda de al menos 344 millones de dólares que el Estado cubano mantiene con Sherritt, según datos de comienzos de este año.

La empresa publicará sus resultados del primer trimestre de 2026 el próximo 12 de mayo. La presentación llegará con una pregunta central para inversionistas y acreedores: si Sherritt podrá mantener sus negocios en una Isla cada vez más aislada, sin combustible suficiente y con un régimen que arrastra deudas millonarias.

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