Cubanos denuncian red de abuso laboral en Rusia: nunca ven su salario
El temor de las víctimas a ser deportadas hace que no acudan a las autoridades, lo que facilita la explotación
Una denuncia difundida en redes sociales advierte sobre presuntos abusos contra migrantes cubanos en Rusia.
El testimonio fue publicado por una joven antillana radicada en Moscú, quien aseguró que varios trabajadores son captados para empleos informales y luego quedan sin cobrar, porque un intermediario, también cubano, recibe el pago de la empresa y no entrega el dinero.
El esquema prospera por la falta de papeles, la ausencia de contratos y el temor de las víctimas a acudir a las autoridades.
Denuncia de cubanos en Rusia
La mujer, identificada en Instagram como @dayhi_queendior, afirmó que muchos cubanos realizan trabajos físicos durante largas jornadas y regresan a casa sin recibir remuneración. Según su relato, los empleadores rusos sí pagan por el servicio prestado, pero el dinero pasa primero por manos de un “brigadier”, que funciona como enlace entre la empresa y el obrero.
Ese punto es clave en la denuncia. El intermediario no solo organiza el acceso al empleo. También controla la comunicación con el patrón, los horarios y la información sobre el salario. En la práctica, el trabajador queda a merced de una sola persona, que concentra poder sobre casi todo el proceso.
La vulnerabilidad aumenta porque buena parte de esos migrantes llega a Rusia como turista y luego intenta sobrevivir en el mercado informal. Sin residencia legal ni documentos laborales, reclamar resulta mucho más difícil. A eso se suma el miedo a una deportación, que empuja a muchos a callar.
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Sin contratos ni protección legal
Otro elemento que aparece en varios testimonios es la barrera idiomática. Muchos dependen del propio “brigadier” para hablar con los empleadores rusos. Esa dependencia impide verificar cuánto se acordó, qué condiciones rigen el trabajo y cuánto debía pagarse al final de la jornada.
En redes sociales también se repitieron denuncias sobre el control del alojamiento. Algunos intermediarios, según usuarios, administran la vivienda de los trabajadores y luego les cargan gastos por renta, transporte o comida. Así se crea una deuda permanente que reduce aún más el ingreso y dificulta abandonar ese entorno.
Tras hacerse pública la acusación, varios internautas aseguraron que no se trata de un hecho aislado. Comentarios de cubanos en Moscú y en otras ciudades rusas mencionaron experiencias similares, entre ellas falsas ofertas de empleo, fraudes con alquileres y retención de salarios.
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