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Díaz-Canel admite que es un dictador en entrevista con medio de España

Volvió a culpar al embargo estadounidense y a las sanciones de Washington por la crisis económica y escasez que vive el país

Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente que es un “dictador”, aunque en un tono sarcástico con el que intentó suavizar su propia imagen y dar a entender que es todo lo contrario, lo que no resultó exitoso.

En una entrevista con el diario español izquierdista Público, Díaz-Canel afirmó que se trata de un “dictador muy extraño”, intentando ironizar con el concepto y dar a entender que hace “todo lo contrario” de lo que hace un dictador.

“Yo soy un dictador muy extraño: un dictador que puede compartir con su pueblo, que puede marchar junto a su pueblo”, afirmó el dirigente cubano.

Sin embargo, el intento habría resultado sin éxito, pues el dirigente se ha mostrado lejos de su pueblo básicamente toda su carrera política, viviendo en una zona privilegiada, disfrutando de todos los servicios, vistiendo ropa y accesorios costosos de marca, siempre mientras el pueblo literalmente no tiene ni para comer.

Díaz-Canel ha sido señalado por no haber sido un gobernante electo, sino designado por Raúl Castro como presidente en 2018, mientras el exmandatario continúa siendo una de las principales figuras de poder dentro del sistema político cubano.

Aunque el dirigente castrista hacía referencia en la entrevista a la marcha del 1 de mayo, donde se le vio junto a Raúl Castro en medio de una multitud, los eventos oficiales tienden a estar realizados por funcionarios y trabajadores del Estado, lo que significa que no “marcha junto al pueblo”, sino junto a sus aliados.

Aún así, la declaración es relevante considerando que las autoridades de La Habana siempre han negado las acusaciones de autoritarismo y violaciones de derechos humanos, aunque sea con sarcasmo, estas finalmente fueron abordadas.

Durante años, el régimen ha insistido en presentarse como un modelo democrático y ha acusado a medios independientes, opositores y organismos internacionales de supuestamente difundir campañas contra Cuba.

Sin embargo, organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han denunciado repetidamente detenciones arbitrarias, persecución contra activistas, censura, presos políticos y falta de libertades básicas en la Isla.

Uno de los casos más conocidos ocurrió tras las protestas del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles para exigir libertad y mejores condiciones de vida.

Después de aquellas manifestaciones, cientos de personas fueron arrestadas y condenadas a largas penas de prisión, incluyendo jóvenes y menores de edad. El propio Díaz-Canel fue criticado entonces por llamar públicamente a los simpatizantes del gobierno a enfrentar a los manifestantes.

En la entrevista, el mandatario intentó justificar su comentario asegurando que puede marchar junto al pueblo y convivir con los ciudadanos.

Sin embargo, en Cuba la mayoría de actos políticos son organizados por el Partido Comunista y suelen contar con movilización obligatoria desde centros de trabajo, universidades y escuelas. Muchos cubanos asisten por miedo a represalias laborales o académicas.

El gobernante también negó que Cuba sea un “estado fallido” y defendió el funcionamiento de servicios como salud, educación y deporte, aunque reconoció problemas internos como burocracia, apagones y escasez.

Aun así, responsabilizó principalmente al embargo estadounidense y a las sanciones de Washington por la crisis económica que vive el país.

Otra de las declaraciones que generó polémica fue su defensa de la llamada “guerra de todo el pueblo”. Díaz-Canel afirmó que él, su familia y “millones de cubanos” estarían dispuestos a morir para defender el sistema político de la Isla ante una supuesta agresión extranjera.

Además, mantuvo su discurso de confrontación contra EEUU y acusó a Washington de aplicar una “agresión multidimensional” contra Cuba. También criticó a gobiernos latinoamericanos que cuestionan al régimen cubano y los llamó “lacayos”.

Las palabras de Díaz-Canel llaman especialmente la atención porque pocas veces un dirigente cubano ha aceptado públicamente el término “dictador”, incluso en tono irónico.

La declaración ocurre además en un momento de fuerte crisis económica, apagones constantes, escasez de alimentos y creciente descontento social dentro de la Isla.

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